La detección temprana de posibles dificultades en el desarrollo puede contribuir a que los niños y las niñas reciban los apoyos que necesitan en el momento adecuado. En este proceso, los profesionales de Educación Infantil desempeñan un papel relevante porque comparten buena parte de su día a día y pueden observar cómo evolucionan aspectos relacionados con la comunicación, el movimiento, la interacción social, el juego o la respuesta a los estímulos.
Una precisión importante: el Técnico Superior en Educación Infantil no realiza diagnósticos. Su función consiste en observar, registrar y comunicar señales que, cuando sea necesario, deberán ser valoradas por los equipos de atención temprana y por los profesionales sanitarios o educativos competentes.
El Libro Blanco de la Atención Temprana define esta atención como el conjunto de intervenciones dirigidas a la población infantil de 0 a 6 años, a la familia y al entorno, orientadas a responder lo antes posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños y las niñas con trastornos en su desarrollo o con riesgo de presentarlos. Puede consultarse en la página de Educación inclusiva de ONCE.
La observación forma parte de la actividad cotidiana en las escuelas infantiles. Durante las rutinas, los juegos y las actividades educativas, el personal técnico puede identificar señales que merecen seguimiento. Una conducta aislada no permite extraer conclusiones: es importante atender a su frecuencia, duración, intensidad y presencia en distintos contextos.
Lenguaje y comunicación
Uno de los ámbitos que más se observa es la comunicación. El técnico presta atención a cómo el niño o la niña comprende instrucciones sencillas, utiliza gestos, incorpora palabras a su vocabulario o se relaciona verbalmente con otras personas.
También puede registrar si existen dificultades persistentes para expresar necesidades, participar en intercambios acordes con su edad o responder a estímulos comunicativos habituales. Estas observaciones deben situarse siempre en el contexto individual del menor y tener en cuenta que los ritmos de desarrollo no son idénticos.
Desarrollo motor
La motricidad aporta información relevante sobre la evolución infantil. En el aula se observan habilidades como caminar, correr, saltar, mantener el equilibrio o manipular objetos pequeños.
También se tiene en cuenta la coordinación necesaria para actividades habituales, como colorear, encajar piezas, pasar páginas o utilizar materiales adecuados a cada etapa educativa. El objetivo no es comparar a unos niños con otros, sino advertir cambios o dificultades persistentes que puedan requerir seguimiento.
Interacción social
La relación con los demás es otro indicador importante. El profesional puede observar cómo se vincula el niño o la niña con sus iguales, cómo responde a las propuestas del grupo o cómo interactúa con las personas adultas del entorno educativo.
Aspectos como la respuesta al nombre, la iniciativa para compartir intereses, la participación en actividades conjuntas o la manera de pedir ayuda forman parte de esta observación cotidiana. Ninguno de estos elementos, por sí solo, constituye un diagnóstico.
Juego simbólico
El juego constituye una herramienta fundamental para conocer el desarrollo infantil. A través de él es posible observar la imaginación, la capacidad de representación, la planificación y determinadas habilidades sociales.
Por ejemplo, se puede registrar si el niño o la niña recrea situaciones cotidianas, imita roles o utiliza objetos para representar escenarios imaginarios. También resulta útil observar cómo inicia el juego, si acepta la participación de otras personas y cómo afronta pequeños cambios en la actividad.
Respuesta a estímulos
La manera en que los niños y las niñas reaccionan ante sonidos, luces, texturas, movimientos o cambios en el entorno también ofrece información de interés.
Algunos pueden mostrar respuestas especialmente intensas, reducidas o variables ante determinados estímulos. Estas conductas se describen y registran sin etiquetar al menor, con el fin de valorar si requieren ajustes en el entorno o una atención más específica por parte de los profesionales competentes.
Cómo se registran las observaciones
La observación profesional debe apoyarse en datos objetivos. Por ello, los centros educativos suelen disponer de herramientas para documentar lo que ocurre en el aula, como anotaciones sistemáticas, hojas de seguimiento, escalas de observación o ejemplos concretos de conductas observadas en diferentes momentos y contextos.
Un registro útil describe qué ocurrió, cuándo, dónde, con quién y qué sucedió antes y después. Conviene evitar interpretaciones, juicios de valor y expresiones imprecisas. Este procedimiento permite basar cualquier comunicación posterior en hechos contrastados y no en impresiones subjetivas.
Formación para observar y acompañar
La formación especializada ayuda a conocer los hitos del desarrollo, aplicar técnicas de observación, responder a la diversidad y coordinarse con las familias y con otros equipos. Programas como la FP de Educación Infantil online de UTAMED incluyen contenidos vinculados a estas competencias propias de la figura educativa. Esta preparación no habilita para diagnosticar, pero sí favorece una observación más sistemática y una comunicación profesional.
La comunicación con las familias
Cuando las observaciones indican la conveniencia de realizar un seguimiento más detallado, el centro educativo comparte la información con la familia. Estas conversaciones deben centrarse en hechos observados y expresarse con claridad, respeto y sensibilidad.
Resulta preferible explicar conductas concretas en lugar de utilizar etiquetas. También es importante escuchar lo que la familia observa en casa, resolver sus dudas dentro de las competencias del centro y acordar los siguientes pasos. El objetivo es construir una visión compartida y favorecer decisiones informadas, no generar alarma.
La derivación a servicios especializados
Si las señales detectadas lo aconsejan, el centro puede activar los mecanismos previstos para que intervengan otros profesionales. Dependiendo de cada caso y del procedimiento aplicable, la información puede trasladarse a los equipos de orientación educativa o a profesionales de atención temprana, logopedia, psicología o pediatría.
La valoración de posibles trastornos del desarrollo o de situaciones relacionadas con una discapacidad corresponde exclusivamente a los equipos especializados. El servicio de atención temprana de la Comunidad de Madrid se dirige a niños y niñas de 0 a 6 años que presentan un trastorno en su desarrollo, discapacidad, dependencia o riesgo de padecerla.
Las familias pueden consultar la información actualizada sobre valoración y acceso a la red pública en el portal de Atención Temprana de la Comunidad de Madrid.
Una mirada coordinada que marca la diferencia
Detectar a tiempo no significa anticipar un diagnóstico ni interpretar cada diferencia como un problema. Significa prestar atención al desarrollo, documentar con rigor lo que ocurre y compartir la información por los cauces adecuados.
El técnico en Educación Infantil ocupa una posición privilegiada para contribuir a este proceso desde sus competencias: observa en contextos naturales, adapta las actividades, favorece la participación y mantiene una comunicación cercana con las familias. Cuando escuela, familia y servicios especializados trabajan de forma coordinada, es más fácil ofrecer apoyos ajustados y proteger el bienestar, la autonomía y la inclusión de cada niño y cada niña.
Grupo de Atención Temprana (GAT). (2000). Libro Blanco de la Atención Temprana. Real Patronato sobre Discapacidad., 2000, Libro Blanco de la Atención Temprana, Real Patronato sobre Discapacidad, 1, Grupo de Atención Temprana (GAT), Madrid: Real Patronato sobre Discapacidad, https://educacion.once.es/recursos-documentacion/documentacion/documentos-atencion-temprana/libro-blanco-de-la-atencion-temprana-1/view
Comunidad de Madrid, 2026, Atención Temprana, Comunidad de Madrid, Comunidad de Madrid, Madrid: Comunidad de Madrid, https://www.comunidad.madrid/asuntos-sociales/atencion-temprana
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Autor(es): Teresa Berzosa, Obra: Detectar a tiempo: el papel del técnico en Educación Infantil en la atención a la diversidad de 0 a 6 años, Publicación: , Última actualización: , Lugar de publicación: Madrid, URL: https://www.discapnet.es/educacion/tecnico-educacion-infantil-atencion-la-diversidad
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