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Problemas auditivos en la familia: Claves para desestigmatizar la sordera

Problemas auditivos en la familia: Claves para desestigmatizar la sordera

21 Noviembre 2018 · Nota de Prensa / Oticon · 0 comentarios

Es habitual que el círculo más cercano sea el que observe en primera instancia un problema auditivo, por lo que se convierte en un el pilar fundamental a la hora de acudir a un especialista. La paciencia y una correcta vocalización son algunas de las claves que debemos aplicar para ayudar a las personas con déficit auditivo a mejorar su calidad de vida.

Una persona con problemas auditivos, poniéndose una prótesis por primera vez
 
Cuando una persona se enfrenta a una pérdida auditiva o problemas auditivos, no solo empieza a perder capacidad de escuchar correctamente aquello que le dicen, sino que asiste a un proceso a través del cual tiende a sentirse incomprendido, y hasta a aislarse incluso de su entorno más cercano.
 
La familia cercana es el grupo que más apoyo puede darle en estos momentos en los que empiezan estos problemas auditivos, ya sea por comenzar con las pruebas diagnósticas o por enfrentarse a su primer audífono, necesita sentirse más respaldado y con más energía para afrontar las novedades que llegarán a su día a día.
 
Por este motivo, y con el objetivo de desestigmatizar la sordera y eliminar falsos mitos y tabúes, el equipo de audiólogos de Oticon ha recopilado una serie de recomendaciones con las que los familiares serán capaces de ofrecer un mayor apoyo a estas personas con problemas auditivos.
  • Sobre aviso. Es muy habitual que los primeros en darse cuenta de que existe un problema auditivo sean las personas que le rodean. Ellos son los primeros que ven que la persona con pérdida auditiva pide que les repitan las frases con asiduidad, se pierde en conversaciones con varios interlocutores o simplemente desconecta en entornos ruidosos. Lo recomendable es trasladarle esta observación con tranquilidad, recomendándole acudir al médico.
  • Atraer la atención. Los gritos nunca son la alternativa para entenderse con nadie, y menos con una persona con pérdida auditiva. Cuando se quiera hablar con ella lo primero que hay que hacer es captar su atención, para que nos mire y, una vez lo haga, pueda atender a aquello que se le dice.
  • Vocalización. No se trata solo de pronunciar correctamente, sino de evitar taparnos la boca, masticar o fumar mientras se habla con una persona con pérdida auditiva. De esta manera le resultará más sencillo captar el mensaje.
  • Evitar las repeticiones. Lleve audífono o no, si la persona nos pide que le repitamos una frase, siempre es más recomendable cambiar las palabras, es decir, no repetir literalmente lo dicho. Muchas veces la incomprensión de este mensaje supone más una dificultad en captar el sonido que un problema en la audición propiamente dicha. Por ello, decirle lo mismo, con otras palabras, ayudará a que el mensaje llegue al cerebro de manera más sencilla.
  • No al ruido. Si bien los audífonos de última generación permiten captar el sonido pese a encontrarse en entornos con ruido elevado y varios interlocutores, lo cierto es que siempre es más recomendable, sobre todo en el inicio del proceso, facilitarle esta labor. No se trata de no salir de casa, pero sí de controlar el ruido externo que puede haber e intentar limitarlo en la medida de lo posible, sobre todo en la época de adaptación.
  • Control de la frustración. Finalmente, no hay que olvidar que este periodo de adaptación puede conllevar momentos de desánimo, por lo que las palabras de apoyo deben formar parte de nuestro vocabulario en todo momento. La audición perdida es imposible de recuperar, pero la calidad de vida, sí, por lo que poco a poco volverá a sentirse uno más en el grupo.
  • Paciencia. Para quienes empiezan a utilizar un audífono, es importante tener en cuenta que los primeros días pueden resultar estresantes. Por ese motivo, su entorno debe mostrarse cercano y sobre todo, apoyarle. De nada sirve exigirle que oiga bien desde el primer momento, ya que los primeros días requieren adaptación y acostumbrarse a llevar un dispositivo que hasta el momento no existía en su oído.
A pesar de estas recomendaciones, hay una indudable, y es que sea cual sea el estado auditivo de nuestros familiares y amigos, lo cierto es que será imprescindible ofrecerles siempre nuestra mejor cara.
 
Más información en la Web de Oticon.
 

Salud

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