El arte, a veces, nace de una huida. Para el artista Jesús Galiana, el origen de su serie "Moleskine Addiction" se encuentra en la necesidad imperiosa de escapar de la frialdad de las pantallas y los archivos digitales para reencontrarse con la materia. Buscaba algo que poder tocar, y lo encontró en el papel y en una pluma caligráfica.
Actualmente, su exposición forma parte de la Bienal de Arte Contemporáneo de la Fundación ONCE, que está habilitada en el espacio Centro Centro de Cibeles.
Conociendo a Jesús Galiana
"El papel aportaba una sensorialidad que no estaba presente en las obras digitales: la textura satinada del papel, su color levemente tostado, el gramaje, los lomos de los cuadernos manchados de tinta, el color negro cálido de las cubiertas... Todo me parecía sensual", confiesa el artista al rememorar aquellos inicios.
Esa vuelta al soporte físico traía consigo una exigencia casi meditativa. A diferencia de las aplicaciones de dibujo digital, el papel no permite borrar los errores. La pluma caligráfica exigía una gran precisión, ya que no era posible volver atrás. Por ello, cada trazo tenía que ser meditado, lo que exigía muchísima concentración... pero también aportaba muchísima satisfacción al observar cómo, pincelada a pincelada, comenzaba a emerger la forma.
En las páginas de esos cuadernos se despliega una fuerza visual particular: dibujos que ocupan la doble página y parecen expandirse más allá de los límites físicos del soporte. Aunque pueda parecer una estrategia calculada, Galiana desmitifica el proceso: "El hecho de dibujar a sangre no fue una decisión meditada, ni buscaba provocar ninguna reacción en el espectador. Fue más bien un descubrimiento accidental que tenía más que ver entre las partes pintadas y el vacío, y mi tendencia al horror vacui".
El arte como archivo contra el olvido

Ahora, doce de esos cuadernos se exponen en la X Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE. Aunque en sus páginas se entrelazan escenas de la felicidad cotidiana con los paisajes de los lugares donde habitó su familia, la obra trasciende lo estrictamente personal para interpelar a quien la observa. "Creo que, al ser expuestos, se convierten en un espejo en el que el espectador puede ver reflejada su propia familia, no la mía", reflexiona Galiana. "Creo que debe verse así: como un proyecto artístico en el que mi familia se convierte en uno de los arquetipos posibles de familia".
Detrás de cada trazo latía también una lucha contra el paso del tiempo, una urgencia por registrar la vida antes de que se desvaneciera. El propio artista reconoce hasta qué punto se convirtió en una constante en su día a día:
Una de las razones por las que dibujaba era por una necesidad de impedir que todos aquellos momentos se perdieran en el tiempo
De hecho, Jesús añade que siempre llevaba su pluma y cargas de repuesto, ya que gastaba una media de dos cargas por dibujo y un Moleskine. No era capaz de salir a la calle sin todo aquello. Era adicto.
Del escudo a la abstracción: convivir con el diagnóstico
La relación de Jesús Galiana con sus cuadernos cambió de manera profunda tras el diagnóstico de Parkinson. Hubo un giro en su forma de encarar el papel; la fusión con el dibujo dio paso a una necesidad de protección. "En aquella época el cuaderno se convirtió en un escudo, en una especie de talismán que fue perdiendo poder conforme fui perdiendo mi destreza... Sentía como si se hubiera abierto un agujero negro que amenazaba con hacer desaparecer toda mi vida", relata con honestidad.
Sin embargo, el golpe más duro trajo consigo la metamorfosis de su propuesta artística. El último cuaderno de la serie rompe con todo lo anterior y da un vuelco inesperado hacia la abstracción, provocado por el trauma de dejar la medicación. Lejos de ser el fin, supuso un renacimiento creativo.
Lo bueno de tocar fondo es que ya no puedes seguir bajando y no te queda otra que comenzar a subir... Tras el cataclismo, dio comienzo una profunda transformación
Jesús nos remarca que dejó de interesarle la figura; hasta entonces había rechazado la abstracción, no la entendía... y de repente pasó a ser lo único que le interesaba que fuera capaz de contar.
Al final, despojado de figuras concretas y aferrado a la esencia pura del trazo, el propósito de Galiana al mostrar Moleskine Addiction en la Bienal es directo, especialmente para aquellos visitantes que puedan estar transitando por una situación de salud o un diagnóstico complejo. No busca discursos pretenciosos, solo una conexión humana y profunda a través del arte: "Me gustaría que mis dibujos detonaran sentimientos en su alma... ni más ni menos".

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Autor(es): Teresa Berzosa, Obra: El refugio de tinta de Jesús Galiana: el viaje sensorial y vital de 'Moleskine Addiction', Publicación: , Última actualización: , Lugar de publicación: Madrid, URL: https://www.discapnet.es/ocio/el-refugio-de-tinta-de-jesus-galiana-el-viaje-sensorial-y-vital-de-moleskine-addiction
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