La X Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE se convierte una vez más en el epicentro de la accesibilidad y la cultura sin fronteras. En esta edición, uno de los proyectos que más ha conmovido y movilizado al público es 'Ilusión', la propuesta del reconocido colectivo de arte urbano Boa Mistura. Conocidos internacionalmente por sus intervenciones participativas en comunidades de todo el mundo, los artistas madrileños regresan para demostrar que el arte es, ante todo, una herramienta terapéutica y social.
Fieles a su filosofía de "vandalismo sentimental", Boa Mistura ha convertido el espacio público en un escenario de inclusión real, demostrando que el arte no entiende de límites ni de capacidades, sino de emociones compartidas. En Discapnet hemos tenido la oportunidad de charlar con ellos sobre la gestación de 'Ilusión', el papel del arte como motor de cambio social y la magia que ocurre cuando una comunidad se une para pintar un futuro con más luz.
La ilusión habla de deseo, de expectativa, de futuro, pero también de la capacidad de imaginar otros escenarios posibles
1. Habéis trabajado en todo el mundo con palabras potentes como “amor”, “orgullo”, “vida”… ¿Por qué elegir específicamente la palabra "Ilusión" para esta Bienal y qué peso tiene en el contexto de la discapacidad?
La palabra ILUSIÓN surgió desde el inicio de las conversaciones con Fundación ONCE, al estar profundamente alineada con el lema de esta edición de la Bienal: “El encanto de la ilusión: un puente entre la realidad y la percepción”.
Nos interesó especialmente porque es una palabra abierta, luminosa y compartida. La ilusión habla de deseo, de expectativa, de futuro, pero también de la capacidad de imaginar otros escenarios posibles. En ese sentido, nos parecía un concepto especialmente pertinente para un proyecto construido desde la diversidad.
Además, es una palabra que no define ni etiqueta a nadie. No habla de limitaciones ni de diferencias, sino de algo que todas las personas compartimos independientemente de nuestras circunstancias. Nos parecía una forma bonita de poner el foco en aquello que nos une.
Desde el principio entendimos que la accesibilidad no debía aparecer únicamente en el resultado final, sino formar parte del propio proceso creativo.
Por eso adaptamos la metodología del Taller Simbiosis para que cualquier persona pudiera participar de manera activa y significativa. Preparamos nuestro estudio para garantizar una mayor accesibilidad e incorporamos materiales y recursos táctiles, como cintas y plásticos, que ayudaban a comprender mejor determinadas fases del trabajo y facilitaban la ejecución colectiva de la pieza. Más que adaptar una obra terminada, lo que buscamos fue generar un contexto creativo accesible, donde cada participante pudiera aportar desde sus propias capacidades, herramientas y formas de percibir el mundo.
3. ¿Cómo fue la experiencia de colaborar con personas con discapacidad en el proceso de creación de esta pieza?Fue una experiencia enriquecedora.
Lo que más nos interesa de los procesos participativos es precisamente que obligan a abandonar ciertas ideas preconcebidas sobre cómo debe producirse una obra. Las maneras se inventan y se reinventan para cada grupo humano con el que trabajamos.
Durante las jornadas de trabajo vimos cómo cada participante aportaba algo único al proceso desde su propia sensibilidad. Muy pronto las diferencias dejaron de tener protagonismo para convertirse simplemente en parte natural del trabajo colectivo.
Al final, lo más valioso no fue únicamente la pieza terminada, sino el espacio de encuentro, colaboración y confianza que se generó durante esos dos días.
El principal reto consistió en encontrar un equilibrio entre la claridad del proceso participativo y la libertad creativa que caracteriza a Simbiosis.
Tuvimos que repensar algunos recursos habituales e incorporar herramientas que facilitaran la comprensión espacial y la interacción con la obra sin alterar la naturaleza abierta, espontánea y colaborativa del proyecto.
En realidad, más que entender la accesibilidad como una limitación, la vivimos como una oportunidad para ampliar las posibilidades del propio proceso creativo. Muchas de las soluciones adoptadas enriquecieron la experiencia para todos los participantes, independientemente de que tuvieran o no alguna discapacidad.
Más que entender la accesibilidad como una limitación, la vivimos como una oportunidad para ampliar las posibilidades del propio proceso creativo
El arte urbano tiene la capacidad de aparecer en lugares cotidianos y formar parte de la vida de las personas. No exige una preparación previa ni pertenece a espacios exclusivos; sucede en la calle, frente a todos.
Cuando un proyecto artístico nace de procesos verdaderamente participativos y diversos, no solo transforma visualmente un lugar, sino que también visibiliza otras formas de estar, crear y colaborar.
Creemos que iniciativas como esta ayudan a desplazar la mirada desde las limitaciones hacia las capacidades, los talentos y las aportaciones de cada individuo. El arte puede convertirse así en una herramienta muy poderosa para generar encuentros, cuestionar prejuicios y construir relatos más inclusivos.
Para nosotros es una gran responsabilidad y también un motivo de agradecimiento.
Siempre resulta estimulante trabajar con instituciones que entienden el arte no solo como un resultado estético, sino también como una herramienta capaz de generar experiencias compartidas y espacios de encuentro.
Que Fundación ONCE apueste por metodologías participativas y por lenguajes contemporáneos como el arte urbano demuestra una voluntad clara de seguir explorando nuevas formas de acercar la cultura a la sociedad y de fomentar la inclusión desde lugares innovadores.



7. ¿Qué aprendizaje de esta colaboración con Fundación ONCE aplicaréis a vuestros futuros proyectos?Nos llevamos la confirmación de algo que intuíamos desde hace tiempo: cuando el proceso está verdaderamente centrado en las personas, siempre aparecen maneras de participar, colaborar y crear juntos.
Esta experiencia nos ha permitido seguir reflexionando sobre la accesibilidad como una dimensión transversal del proyecto creativo, no como un elemento añadido al final.
Nos gustaría pensar que la obra deja una sensación de optimismo y de posibilidad.
Pero, sobre todo, esperamos que quienes la visiten perciban que la diversidad no es un obstáculo para la creación, sino precisamente una de sus mayores riquezas. Si la pieza consigue despertar esa reflexión y dejar un recuerdo amable asociado a la experiencia compartida, habrá cumplido su objetivo.
Como colectivo que trabaja en el espacio público, nos interesa seguir investigando cómo generar proyectos cada vez más abiertos, accesibles y participativos. La accesibilidad universal no es una meta cerrada, sino un proceso continuo de aprendizaje.
Demostrar que la ilusión, cuando se construye colectivamente, tiene la capacidad de unir miradas diferentes y transformar la manera en que nos relacionamos con los demás.
El Objetivo de 'Ilusión'
"Demostrar que la ilusión, cuando se construye colectivamente, tiene la capacidad de unir miradas diferentes y transformar la manera en que nos relacionamos con los demás."

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Autor(es): Teresa Berzosa, Obra: El arte que sana y une: Conversamos con Boa Mistura sobre su proyecto 'Ilusión', Publicación: , Última actualización: , Lugar de publicación: Madrid, URL: https://www.discapnet.es/ocio/el-arte-que-sana-y-une-conversamos-con-boa-mistura-sobre-su-proyecto-ilusion
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