SALUD

Obesidad infantil

Descripción

Doctora examinando a una niña con obesidad infantilLa obesidad infantil se define como el exceso de grasa corporal. Sólo un pequeño porcentaje (5%) se debe a enfermedades metabólicas o endocrinológicas, el resto corresponde a situaciones con un balance positivo de energía, es decir, el consumo de una dieta de valor calórico superior a las necesidades del niño junto a una escasa actividad física y la influencia de otros factores como la predisposición genética.

Síntomas

Es una alteración propia de los países industrializados y su importancia clínica reside en el número elevado de trastornos que la acompañan y que influyen en la salud del niño y posteriormente en la del adulto.

En el plano orgánico los niños obesos presentan:

  • Mayor número de infecciones respiratorias de vías superiores y mayor gravedad de los procesos asmáticos. Es frecuente encontrar infecciones cutáneas, sobre todo en áreas de pliegues, y cuadros de dishidrosis en manos y pies.
  • Los problemas derivados de la aceleración del desarrollo puberal y de desarrollo temprano de los caracteres sexuales secundarios son motivos de consulta habituales. También es frecuente el desarrollo de ginecomastia en los niños.
  • A menudo presentan cuadros de dolores en miembros inferiores y pobre tolerancia al esfuerzo, de sobrecarga de las grandes articulaciones o de pies planos. Estos problemas les llevan a rechazar las actividades físicas, y volverse cada vez más sedentarios agravando su cuadro de obesidad.
  • Las alteraciones en la cantidad de azúcar en sangre, los trastornos en los lípidos, y la hipertensión arterial, que no tienen repercusión clínica aparente en la infancia, con la obesidad comienzan a desarrollarse precozmente.

Diagnóstico

Para el diagnóstico clínico de obesidad hay que medir la grasa corporal, ya que aunque la obesidad se acompaña de aumento de peso, ambos conceptos no son equivalentes. El peso es un parámetro que incluye tanto la grasa como el resto de los tejidos no grasos.

En términos prácticos, calcular la grasa corporal es complicado por lo que se toma como medida de obesidad el índice de masa corporal (IMC), que se define como la relación entre el peso expresado en kilogramos dividido por la talla al cuadrado expresada en metros. IMC = PESO kg / TALLA m2. Este índice es adecuado para la detección y diagnóstico de obesidad porque correlaciona la grasa subcutánea y la total. En términos prácticos se considera que los niños con valores del índice de masa corporal por encima del percentil90 son obesos y aquellos que se encuentran entre el percentil75 y el percentil90 forman un grupo de riesgo.

En los niños con riesgo se debe valorar la presencia de los siguientes factores:

  • Historia dietética detallada de por lo menos una semana.
  • Historia familiar: antecedentes de enfermedad cardiovascular, obesidad, hipercolesterolemia o diabetes mellitus.
  • Hipertensión arterial.
  • Concentración de colesterol total > 160 mg/dl
  • Un aumento del IMC importante o mayor de dos puntos en el año previo.
  • Existencia de preocupación por el peso.

Los exámenes complementarios básicos que son recomendables de hacer son: el perfil lipídico, la glucemia, la determinación del ácido úrico y el nivel de hormonas tiroideas, para descartar hipotiroidismo. También es recomendable determinar la edad ósea mediante la radiografía de los huesos de la muñeca izquierda.

Si por los datos de la historia clínica se sospecha una obesidad secundaria a una enfermedad (síndrome de Cushing, etc.) se debe determinar el nivel de cortisol en sangre y orina de 24 horas, hacer un estudio completo de los huesos del cuerpo para descartar alteraciones y por último hacer una valoración neurológica completa.

Prevención

La prevención es el arma fundamental contra la obesidad en los niños. Las medidas preventivas son de tipo general y a nivel particular:

  • Informar a la población sobre los peligros de la obesidad.
  • Promocionar la lactancia materna y evitar la sobrealimentación desde los primeros meses de vida.
  • Promover el ejercicio físico como una faceta básica en el desarrollo del niño.
  • Informar a los padres y educadores sobre la necesidad de realizar una dieta equilibrada y adquirir unos hábitos de alimentación sanos.
  • Realizar controles periódicos de peso y talla a todos los niños para detectar precozmente la enfermedad.

También hay que mencionar las nuevas situaciones, cada vez más frecuentes, de niños o niñas que durante su desarrollo han estado “gorditos”, pero dentro de unos parámetros normales y con un control adecuado y que en la edad de la pre o adolescencia debido a la influencia de las modas sociales o a la presión individual que sufren a modo de comentarios desafortunados por parte de amigos, familiares o en ocasiones profesionales de la medicina, desarrollan un cuadro de anorexia o bulimia que muchas veces se convierte en una grave enfermedad.

Tratamiento

Antes de iniciar el tratamiento debemos hablar con los padres y el paciente, resaltando la necesidad de trabajar en conjunto. Intentar un tratamiento sin contar con un ambiente familiar favorable y colaborador es abocarlo al fracaso.

El objetivo del tratamiento será conseguir cualquier reducción de peso que conlleve una mejoría en el aspecto psicológico, mejore la apariencia física y disminuya la morbilidad asociada. Lógicamente no debe fijarse el mismo objetivo en un escolar con obesidad moderada que en un adolescente con obesidad grave.

El tratamiento de la obesidad es multidisciplinario y comprende dieta, ejercicio y psicoterapia.

La dieta

Debe incluir las calorías y todos los nutrientes imprescindibles para asegurar el crecimiento longitudinal. Es recomendable que introduzca pocos cambios en los hábitos dietéticos para que sean fáciles de cumplir. En muchos casos discretas limitaciones pero muy fáciles de cumplir llevan a lograr mayores éxitos que dietas sofisticadas y más restrictivas que el niño rápidamente evita. Por ejemplo para lograr una reducción del 30% de la ingesta calórica habitual es suficiente con consumir lácteos descremados, recortar las grasas visibles de las carnes, evitar la piel de las aves, aumentar el consumo de pescado blanco, y evitar fritos y rebozados. Normas como incrementar el consumo de fibra (frutas, verduras, pan, y pastas integrales) para aumentar la sensación de saciedad, evitar comer entre horas y disminuir el consumo de calorías vacías (dulces, golosinas, bebidas azucaradas) también ayudan a reducir la ingesta calórica y cambian los hábitos alimentarios. Es útil que coman lo mismo que el resto de la familia. También es recomendable comer en la mesa todos juntos (en la medida de lo posible) y masticar bien los alimentos.

Las dietas en los niños deben ser individualizadas según la edad y el grado de obesidad. El principal riesgo es que no aporten suficiente energía para mantener el crecimiento. Durante los periodos críticos de crecimiento, especialmente en la adolescencia, no deben emplearse dietas restrictivas y sólo se tratará de modificar los hábitos alimentarios.

Es preciso conseguir una alimentación equilibrada y con las calorías necesarias para la edad y la actividad física del niño. Para conseguirlo,la dieta debe incluir alimentos de cada uno de los cuatro grupos principales de alimentos: cereales - legumbres, frutas - verduras, lácteos y carne - pescado - huevos.

Debe evitarse todos los alimentos de escaso valor nutritivo y ricos en calorías.

A continuación describimos una serie de normas a seguir en una dieta hipocalórica:

  • Evitar cualquier ingesta entre comidas.
  • Las comidas durante el día son: desayuno, comida, merienda y cena, con un suplemento de frutas a media mañana. Está terminantemente prohibido comer mientras se ve la televisión.
  • Hay que evitar los fritos, rebozados y los guisados. Es mejor cocinar la carne y el pescado a la plancha, a la parrilla, al horno o hervidos. Debe suprimirse la grasa de la carne y la piel del pollo.
  • Es aconsejable introducir en las comidas el arroz y el pan integrales, que son más ricos en fibra.
  • Es preferible cambiar los postres por fruta natural.
  • Hay que aumentar la cantidad de verduras y ensaladas, a cambio de disminuir las pastas, el arroz, los guisos, etc. Hay que cambiar las patatas fritas por patatas hervidas.
  • Hay que sustituir el huevo frito por tortilla, huevo duro o huevo pasado por agua.
  • Evitar bebidas azucaradas. Las bebidas permitidas son: agua (sin límite), leche (hasta medio litro diario o sustituida por queso o yogur) y zumos de fruta naturales en el desayuno y en la merienda, como postre o sustituyendo ocasionalmente al suplemento de fruta.
  • No debe añadirse azúcar a las bebidas permitidas ni a los alimentos. Se puede endulzar con sacarina.

Ejercicio

Es fundamental. La mayoría de estos niños rehuyen cualquier tipo de actividad física, siendo difícil el obligarles a que la realicen. Es importante que si en un niño a los cinco o seis años se observa que tiene tendencia a coger peso, el tratar de aficionarle a hacer deporte, como un juego más. En estas edades es fácil que aprenda a moverse, a coordinar, a correr, a nadar, y se le puede “forzar” a realizar dichas actividades. Más adelante es mucho más difícil el lograr que el niño se integre con otros niños en la realización de esas actividades. El ejercicio debe ser regular de 3 a 5 veces por semana y planificado. Los pacientes deben elegir un ejercicio que les guste, al que tengan fácil acceso y compatible con su actividad escolar. Son más recomendables las actividades deportivas de grupo en las que se pueda integrar, y según los casos fuera del ámbito escolar. Daremos preferencia a ejercicios que movilicen todos los grupos musculares. Además, en la vida diaria deben andar y subir escaleras habitualmente y disminuir las actividades pasivas como ver televisión o jugar con la videoconsola.

La psicoterapia.

Se debe estimular la autoestima del niño y la capacidad de aceptar cambios en la conducta, tanto del niño como de la familia. Se desarrollan técnicas de modificación de conducta encaminadas a conseguir un autocontrol frente a la comida y se basan en la formalización de contratos entre la familia y el niño. Estos son relativos al ejercicio, las comidas y tiempo libre. El niño recibirá a cambio un premio cuando alcance el objetivo fijado.

Ejemplo: si el niño debe hacer 5 puntos de ejercicio semanales. Gana un punto si monta 30 minutos en bicicleta. Cada vez que cumpla 10 puntos se le da un regalo. Los contratos de alimentos se refieren a la cantidad, frecuencia y tipo de alimento. Los contratos de ocio se refieren por ejemplo a disminuir el tiempo de ver televisión. Los objetivos serán más fáciles y los premios más frecuentes conforme el niño es menor.

Pronóstico

La edad de inicio y la gravedad de la obesidad son los factores de riesgo más importantes. Entre los 5-6 años y en la adolescencia son los periodos críticos para la persistencia en la edad adulta.

El niño “gordito” sufre con frecuencia una discriminación relacionada con su peso. Son niños en general con una autoestima baja derivada del actual rechazo social que imponen las modas actuales.