SALUD

Hemorroides

hombre mirando hacia arriba pensando en hemorroides

Descripción de las hemorroides:

Son unas dilataciones de las venas hemorroidales de margen de ano y el recto.

Se distinguen dos tipos de hemorroides según su localización:

  • Las hemorroides externas, visibles alrededor del ano y recubiertas de piel.
  • Las hemorroides internas, no visibles al estar situadas por encima del ano, en el interior del recto y recubiertas de mucosa.

Síntomas de las Hemorroides:

Tanto las hemorroides externas como las internas pueden producir sangrado después de la defecación y unas molestias características en forma de dolor o prurito anal. En ocasiones, con un esfuerzo, las hemorroides internas se salen fuera del ano (prolapso), desde donde pueden volver a su situación interior de forma espontánea o precisan su reintroducción manual para aliviar las molestias que esto produce.

Una complicación frecuente de toda hemorroide es la trombosis hemorroidal (obstrucción de la vena hemorroidal por un coágulo) que causa un dolor agudo e intenso en el ano.

Causas y frecuencia de la enfermedad:

Las hemorroides constituyen un trastorno muy frecuente en todas las poblaciones, afectando a la mayoría de adultos mayores de 30 años. Se producen por un aumento mantenido de presión en las venas hemorroidales, producido por diferentes motivos, entre los que destacan los siguientes:

  • Estreñimiento y esfuerzos físicos continuos que aumentan la presión intraabdominal.
  • Permanecer de pie mucho tiempo.
  • Embarazo, por la presión ejercida por el útero sobre la zona.
  • Hipertensión portal, una complicación de las enfermedades hepáticas crónicas.
  • Insuficiencia cardiaca derecha.

Diagnóstico:

En general, las hemorroides externas, la trombosis hemorroidal y las prolapsadas se diagnostican mediante un examen externo de la región anal, a simple vista. Para el diagnóstico de las hemorroides internas es necesario realizar una rectoscopia (visualizarlas con un sistema óptico introducido en el recto).

Prevención:

El mejor consejo respecto a las hemorroides, es evitar su aparición corrigiendo los malos hábitos alimentarios propios de la civilización occidental: debe evitarse el estreñimiento crónico, sobre todo con una dieta rica en fibra (pan integral, fruta, verdura) y bebiendo mucha agua (2 -3 litro/día).

Tratamiento:

Cuando ya existen hemorroides, y producen molestias (dolor y prurito), se utilizan pomadas antihemorroidales y baños de asiento con agua tibia, varias veces al día.

Hay que saber que muchas de la pomadas para estos fines contienen, junto a otros agentes, corticoides, que si bien son excelentes antiinflamatorios de la zona, no pueden emplearse de forma ininterrumpida, por el riesgo de atrofiar la piel y producir dependencia a su administración. Si tras una semana de uso, el picor persiste, comentar con el médico la posibilidad de sustituir la pomada de corticoide por otra que aporte hidratantes y antiséptico, sin riesgo para un uso continuado.

Si el dolor es muy intenso, conviene consultar al médico por la posibilidad de que se trate de una complicación tratable de forma eficaz (por ejemplo, la reintroducción de una hemorroide prolapsada, o la apertura de una hemorroide trombosada para extraer su coágulo, lo que puede realizarse de forma ambulatoria en la propia consulta del médico de cabecera).

El tratamiento definitivo de las hemorroides es su eliminación, para lo que existen varias modalidades de tratamiento:

  • Escleroterapia (inyección de las hemorroides con un producto para disminuir su tamaño).
  • Crioterapia (destruir las hemorroides mediante la aplicación local de frío muy intenso).
  • Hemorroidectomía (extirpación quirúrgica, sólo es necesaria en el 10% de los casos).

El especialista debe valorar la indicación más apropiada en cada caso.

¿Cuándo debe de acudir al médico?

Todo sangrado rectal, sobre todo aquellos que ocurren fuera de la defecación y se acompañan de cambios intestinales, deben ser comentados al médico para no retrasar el diagnóstico de cualquier otra enfermedad grave concomitante con las varices (cáncer, enfermedad inflamatoria intestinal, etc.). Es un grave error sanitario achacar estos síntomas sistemáticamente a las hemorroides y no prestarles atención (aunque afortunadamente, con frecuencia esa es la causa).