SALUD

Cáncer de próstata

Descripción:

El cáncer de próstata se origina por la proliferación incontrolada de células del tejido prostático, casi siempre localizadas en la periferia de la glándula. Se desconocen los estímulos implicados en el inicio y mantenimiento de esta proliferación maligna, pero se cree que debe estar influenciado por el equilibrio de las hormonas sexuales masculinas, que se modifica al avanzar la edad.

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Síntomas:

Clínicamente el cáncer de próstata suele cursar sin síntomas que hagan sospechar su presencia hasta fases muy avanzadas de la enfermedad. En los pocos casos en los que se manifiesta, el paciente suele notar como datos de alarma que le hacen acudir al médico molestias tipo escozor al orinar, dificultades para iniciar, mantener o finalizar la micción, aumento de la frecuencia miccional, retención urinaria completa, dolor en la espalda o en la cadera (consecuencia de la extensión de la enfermedad a la columna vertebral baja o a distintos huesos de la pelvis) o presencia de sangre en la orina.

  • PUNTOS CLAVE: Síntomas sugerentes de tumor maligno de próstata.
    • Molestias al orinar tipo escozor o dolor
    • Presencia de sangre en la orina
    • Dificultades para iniciar, mantener o finalizar la micción
    • Aumento de la frecuencia de las micciones.
    • Incapacidad absoluta para orinar o retención urinaria
    • Dolores óseos (de espalda, de cadera, etc.)
    • Síntomas generales: pérdida de peso, falta de apetito, cansancio extremo, etc.

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Causas y frecuencia de la enfermedad:

El cáncer de próstata es el segundo cáncer más frecuente en los varones después del cáncer de pulmón y la tercera causa de muerte por cáncer después de los cánceres de pulmón y colon.

Es raro por debajo de los 50 años, pero su incidencia aumenta a medida que avanza la edad. Es más frecuente en los varones de raza negra y también varía su incidencia en distintas regiones geográficas, por lo que se sospecha la influencia de factores ambientales no claramente determinados.

Se sabe que nunca se ha dado un caso de cáncer de próstata entre varones castrados (en los que la ausencia de testículos provoca la ausencia casi completa de testosterona) y que, utilizando distintos fármacos que disminuyen la secreción de esta hormona masculina o fármacos que antagonizan su acción, se consigue la remisión o al menos la estabilización de algunas lesiones de cáncer prostático. Pero aún es mucho lo que queda por investigar en este campo hasta conseguir establecer de una manera definitiva el papel de las hormonas masculinas en el inicio y mantenimiento de estas lesiones.

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Diagnóstico:

Tacto rectal:

Esta sencilla técnica consiste en la ; introducción de un dedo enguantado del médico explorador a través del ano del paciente, permitiéndole tocar la glándula a través de las paredes del recto, apreciando su tamaño y sus características en cuanto a elasticidad y consistencia. Dado que la mayoría de las lesiones cancerosas de la próstata se desarrollan en la periferia y en su región posterior, mediante el dedo es posible apreciar regiones de consistencia muy aumentada, casi como auténticas piedras, que rápidamente hagan sospechar el diagnóstico.

Mediante otras técnicas de imágenes médicas como la ecografía transrectal o la tomografía se podrá obtener mayor información acerca de la localización y tamaño de la lesión, así como de su posible extensión a otras partes del organismo como los ganglios linfáticos de la pelvis, los huesos de la columna vertebral, el pulmón o el hígado.

Metástasis:

Esta capacidad de extenderse hacia los ganglios linfáticos y otros órganos del cuerpo es una característica de casi todos los cánceres malignos. Se deriva de la capacidad de las células cancerígenas de migrar a través de los vasos linfáticos y sanguíneos hacia otras zonas del organismo, estableciendo en ellas nuevas lesiones denominadas metástasis. Son estas “lesiones a distancia” las que con frecuencia se manifiestan en primer lugar en el caso del cáncer de próstata, sobre todo como dolor óseo en el caso de lesiones metastásicas en la columna vertebral baja.

Una vez localizada la lesión en la próstata y sospechado su carácter maligno, el siguiente paso es conseguir una muestra de tejido para su examen al microscopio, donde se establecerá definitivamente el diagnóstico. Esta muestra de tejido se denomina biopsia y casi siempre se obtiene mediante la punción con una aguja a través del recto o a través de la piel situada entre el ano y el escroto. Por supuesto, el médico siempre se ayudará de una imagen de ecografía o tomografía para localizar exactamente la lesión mientras realiza la punción.

Otra prueba que puede ayudar al diagnóstico es la determinación en sangre del antígeno prostático específico (PSA) y de la fosfatasa ácida prostática, dos sustancias que casi siempre se encuentran por encima de los límites normales en caso de cáncer.

  • PUNTOS CLAVE: Técnicas que ayudan al diagnóstico del cáncer de próstata.
    • Tacto rectal
    • Ecografía abdominal
    • Ecografía transrectal
    • Tomografía axial computerizada o scanner
    • Biopsia mediante punción-aspiración con aguja fina
    • Medición en sangre del antígeno prostático específico (PSA) y de la fosfatasa ácida prostática.

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Tratamiento:

El tratamiento irá siempre encaminado a la erradicación completa de la enfermedad. Si no es posible conseguirlo por el grado de extensión del proceso, al menos se intentará frenar su crecimiento y se adoptarán las medidas necesarias para aliviar los síntomas del paciente.

Cuando la lesión está localizada en la próstata y no hay extensión fuera de ella, la opción de tratamiento suele ser quirúrgica, con resección completa de la glándula y de los ganglios linfáticos cercanos. En algunos casos se utilizará radioterapia como tratamiento complementario, consiguiendo la curación del proceso en un alto porcentaje de individuos. En los casos de enfermedad ; extendida el tratamiento suele ser hormonal, bloqueando la secreción de testosterona o antagonizando su acción. Con estas medidas se consigue estabilizar e incluso hacer regresar las lesiones, mejorando a veces durante años los síntomas del paciente. Finalmente la enfermedad suele escapar al control hormonal y todo lo que se puede hacer entonces es adoptar medidas paliativas para mejorar la calidad de vida del paciente hasta el momento de su fallecimiento.

  • PUNTOS CLAVE: Opciones en el tratamiento del cáncer de próstata
    • Cirugía, con extirpación de la próstata y de los ganglios linfáticos afectados
    • Radioterapia, casi siempre como tratamiento complementario de la cirugía
    • Tratamiento hormonal o bloqueo hormonal

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¿Cuándo debe de acudir al médico?:

Todos los síntomas son muy inespecíficos y comunes a otras enfermedades del aparato genitourinario. Por eso es tan importante que ante el menor síntoma de alarma, el paciente acuda al médico para realizar los estudios que sean necesarios con el fin de determinar el origen concreto del problema. Del mismo modo, a partir de los 50 años de edad se recomienda que todos los varones se sometan al menos una vez al año a una exploración prostática a través de un tacto rectal.

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