SALUD

Ansiedad

Multitud de gente que pueden producir ansiedad

Descripción de la ansiedad

La ansiedad es una activación excesiva del sistema nervioso central que se acompaña de unos síntomas característicos como excitación psíquica, sudoración, inquietud, malestar gástrico, dificultad respiratoria, etc.

La ansiedad es un fenómeno normal que utilizamos como respuesta a estímulos potencialmente peligrosos (amenazas, etc.), o que   nos exigen cierta concentración (exámenes, entrevistas, etc.). Esta ansiedad normal se convierte en patológica cuando interfiere con la vida normal, no nos ayuda a superar los obstáculos o aparece sin causa externa que lo justifique.

Según en el contexto en que aparezca la ansiedad se distingue entre:

  • Ansiedad endógena. No se encuentra una causa externa que la motive.
  • Ansiedad exógena. Se produce en presencia de estrés, es decir, existe un estímulo externo que supera la capacidad de adaptación del organismo.

Siempre hay que buscar y descartar algunas enfermedades raras que produzcan manifestaciones clínicas similares a la ansiedad, sobre todo ciertos trastornos de tipo hormonal como el hipertiroidismo, el síndrome de Cushing o el feocromocitoma.

En la mayoría de los casos no existen ninguno de estos trastornos subyacentes, pudiéndose clasificar al paciente en algunos de los siguientes grupos de ansiedad:

  • Ansiedad asociada a otros trastornos mentales La ansiedad se asocia típicamente a la depresión, al alcoholismo, a las drogodependencias y a las psicosis. En estos casos, habrá que tratar conjuntamente ambos problemas o no resolverá el problema.
  • Ansiedad producida por medicamentos Múltiples fármacos pueden producir ansiedad, como los productos broncodilatadores que se emplean en los problemas respiratorios, las hormonas tiroideas, el café y el alcohol. Siempre que se pueda debe suspenderse su consumo para eliminar la ansiedad
  • Ansiedad en sí misma.

Formas comunes de Trastornos por Ansiedad

Trastorno de angustia

Es una de las formas más frecuentes, que afecta sobre todo a mujeres en una proporción aproximada de 3/1.La persona que la padece presenta crisis muy bruscas y limitadas en el tiempo durante los cuáles tiene una sensación terriblemente desagradable que es descrita como de "perder el control", "volverse loco" o "sensación de muerte", acompañadas por una gran sintomatología (sudores, palpitaciones, sensación de ahogo, adormecimiento de manos, opresión en el pecho y dificultad para respirar). La crisis puede aparecer en cualquier lugar o situación, aunque es más común en aquellos lugares de donde puede ser difícil escapar o recibir ayuda. Esto puede crear un círculo vicioso por miedo a que se repitan nuevos episodios, de forma que el paciente acaba restringiendo sus salidas a espacios abiertos o lugares públicos (las llamadas conductas de evitación) o necesita ir siempre con un acompañante. A largo plazo puede derivar en otras formas de ansiedad (generalizada) o en depresión secundaria.

Ansiedad generalizada

En estos casos existe una preocupación excesiva, ilógica y persistente a tener problemas familiares, económicos, etc., acompañados por una sensación subjetiva de irritabilidad, inquietud, tensión, etc. Tales pensamientos se vienen a la cabeza una y otra vez interfiriendo con una vida normal.

Agorafobia

Es el miedo a encontrarse en lugares o situaciones en las que no se pueda escapar fácilmente si hay algún problema, como los lugares cerrados, las aglomeraciones de gente, etc.   Como se ha comentado, este tipo de ansiedad con frecuencia acompaña a las crisis de angustia.

Fobias

Es una de las neurosis más frecuentes, que consiste con en un miedo irracional, absurdo, ilógico y desproporcionado ante objetos o situaciones que normalmente no deberían producir esta situación. Finalmente se acaba originando una conducta de evitación ante el objeto de la fobia. La misma persona que lo sufre reconoce la irracionalidad del miedo.

Son muy comunes las fobias a determinados animales (cucarachas, ratones, serpientes, etc.), a la altura, a los aviones, a la sangre, a hablar o comer en público (las llamadas fobias sociales).

Trastorno obsesivo-compulsivo

Es antiguamente llamada Neurosis Obsesiva, uno de los trastornos neuróticos más graves y rebeldes al tratamiento.   La obsesión es una idea, pensamiento, imagen o impulso tremendamente persistente que el propio enfermo vive como un intruso y sin sentido (por ejemplo la idea de una madre de matar a su hijo).

Aunque el paciente es consciente de lo absurdo de la situación y de que es un producto de la propia mente, no puede resistirse a volver una y otra vez sobre ello, creándole un intenso malestar que intenta neutralizar con una serie de conductas repetitivas que se realizan de forma ritualizada y que le alivian la tensión momentáneamente. Es lo que se denomina una compulsión, entre las que las más frecuentes son lavarse las manos repetidamente, contar continuamente, comprobar o tocar varias veces determinados objetos (abrir y cerrar una puerta repetidamente), etc.

En los casos graves el paciente experimenta una enorme angustia frente a la que se defiende con un sinfín de actos compulsivos que bloquean su vida social y sus relaciones, invalidando severamente al individuo.

Reacciones patológicas al estrés

El estrés emocional puede provocar distintos trastornos de ansiedad si supera los mecanismos defensivos del individuo normal. En concreto se trata de los tres siguientes trastornos:

  • Reacción a estrés agudo. Es un trastorno que aparece en relación con un estrés excepcional (catástrofes, accidentes, guerras, etc.). Se produce entonces un bloqueo inicial en el que la persona no sabe que hacer y no reacciona como la situación exigiría. Tras ello se produce un periodo de irritabilidad (gritos, movimientos bruscos, llanto.) durante 2 ó 3 días. Después de superado se puede no recordar el episodio traumático.
  • Trastorno por estrés postraumático. Es la respuesta diferida a un gran impacto emocional. Tras un periodo asintomático, se vuelve a recordar el episodio traumático en forma de pesadillas o recuerdos desagradables en forma de imágenes repentinas (flash- back), así como síntomas depresivos y ansiosos. Suele remitir con el tiempo, resultando aconsejable evitar las circunstancias que recuerden la situación traumática.
  • Trastorno de adaptación. Aparece durante el periodo de adaptación a un acontecimiento vital estresante (fallecimiento, divorcio, paro, etc.), por lo que no suele durar más de 6 meses tras la solución del problema que lo ha motivado. Se manifiesta como mal humor, nerviosismo e incapacidad para afrontar problemas cotidianos.

Síntomas

La sintomatología de la ansiedad es muy variada.

La mayoría de las veces la persona que sufre ansiedad refiere claramente un estado de excitación anormal, junto con las molestias comentadas de sudoración, inquietud, malestar gástrico, dificultad respiratoria, etc.

Otras veces se presenta de formas menos específicas, lo que puede dificultar su identificación:

  • En forma de mareos, taquicardia o sensaciones de encontrarse enfermo o sin vitalidad, etc., síntomas que pueden ser confundidos con muchos trastornos.
  • Como una simple acentuación de síntomas de otras enfermedades
  • previamente presentes, como dolores óseos o musculares.
  • Como una alteración del humor, produciendo por ejemplo síntomas depresivos o irritabilidad.
  • Como dificultades para conciliar el sueño.

Diagnóstico

Los tres pasos fundamentales son:

  • Excluir otros trastornos psicopatológicos: Muchos padecimientos mentales se acompañan de ansiedad: depresión, dependencia alcohólica y otras drogodependencias, psicosis, trastornos somatoformes, etc.
  • Ansiedades secundarias a causa orgánica: Entre las causas biológicas la más importante es el hipertiroidismo. Otras causas raras son:enfermedad de Cushing, lupus sistémico, demencia, síndrome cerebral orgánico, feocromocitoma, esclerosis múltiple y enfermedad de Wilson.
  • Ansiedad inducida por fármacos. Debemos sospechar siempre la ansiedad inducida por fármacos (teofilinas, simpaticomiméticos, hormonas tiroideas, anorexígenos), y por el abuso de drogas (cafeínismo, anfetaminas, cocaína). Tener siempre en cuenta el alcoholismo.

Hay que situar los síntomas en la biografía del paciente para ver si la ansiedad tiene un perfil propio, o bien es secundaria a estas otras enfermedades. En ocasiones, se admite el doble diagnóstico, por ejemplo, hipocondría más trastorno de angustia (crisis de angustia), o depresión más trastorno de angustia.

Tratamiento

Trastorno de angustia

Afortunadamente hoy existen existen tratamientos eficaces que evitan o reducen el numero de crisis. Para ello ciertos sedantes de tipo benzodiacepina como el alprazolam (Trankimazin) son de efecto muy rápido en la reducción de las crisis. Suelen utilizarse simultáneamente con fármacos antidepresivos que tardan algunas semanas en conseguir su efecto antipánico, permiten posteriormente retirar los sedantes para evitar los problemas de dependencia y mantener las crisis bajo control por un periodo largo (habitualmente se necesita tratamiento durante varios meses).

Ansiedad generalizada

Esta modalidad de ansiedad suele responder muy bien a técnicas de relajación y al establecimiento de otras ocupaciones, como el deporte. Conviene evitar los excitantes (café, tabaco u otros tóxicos) y, a veces, también se necesita una medicación   sedante, que es muy eficaz en eliminar los síntomas pero no cura el proceso. Por eso conviene limitar su uso a lo imprescindible, en evitación de futuras dependencias.

Agorafobia

Suele precisar un tratamiento especializado y además resulta importante consultar lo más precozmente posible, por cuanto es más fácil de solucionar cuanto menos tiempo de evolución tenga el trastorno.

Fobias

Si no son incapacitantes no se suelen tratar, pero si producen problemas invalidantes en el ámbito laboral o en las relaciones interpersonales, se pueden tratar con distintas técnicas. En las llamadas   terapias de exposición , el paciente se enfrenta progresivamente al motivo de su fobia hasta "acostumbrarse" a el. En el caso de los aviones puede emplearse sedantes antes del viaje. En las fobias a hablar en público, el empleo de ciertos fármacos conocidos como betabloqueantes (propanolol) controlan los desagradables síntomas que tal situación provoca (voz insegura, temblor, taquicardia, etc.). De todas formas todas esta medicaciones exigen un control médico para su empleo.