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'Ver para Crecer' revisa la vista de 85 personas en situación de vulnerabilidad en Murcia

2 Noviembre 2018 · Nota de Prensa / Fundación Cione Ruta de la Luz / Ver para Crecer · 0 comentarios

Se encargaron de hacerlo quince voluntarios –doce de ellos ópticos-, en colaboración con la Fundación Jesús Abandonado, centro que desarrolla su labor en la Región de Murcia junto a la Orden Hospitalaria San Juan de Dios y después de llevar a cabo las revisiones, se entregará a los 54 beneficiarios/as que necesitan gafas de manera gratuita.

Los doce ópticos que colaboran en el proyecto 'Ver para Crecer' en la Fundación Jesús Abandonado'Ver para Crecer' ha subrayado, desde la salud visual, el magnífico trabajo que la Fundación Jesús Abandonado lleva a cabo a diario, desde hace casi treinta años con personas sin hogar y en situación de vulnerabilidad en la región de Murcia. Quince voluntarios, doce de ellos ópticos-optometristas, instalaron en la mañana de ayer todos los aparatos necesarios para revisar la vista de ochenta y cinco personas que residen en el centro donde la Fundación tiene su sede, en la carretera de Santa Catalina, de Murcia.  “La gran labor que lleva a cabo 'Jesús Abandonado' se percibe nada más entrar en las instalaciones, y la corroboran las palabras de cada beneficiario/a al que revisamos la vista ayer. Ha sido muy gratificante volver a Murcia para aportarle al trabajo de esta Fundación lo que nosotros mejor sabemos hacer: acercar la salud visual a quienes no pueden costeársela”, valora Sara Calero, portavoz del proyecto. Asimismo, Calero destaca la colaboración de la Escuela de Optica de Murcia, que ofreció su ayuda e hizo convocatoria para que sus estudiantes apoyaran la acción. “Valoramos mucho la parte de formación que también tuvo la acción de ayer, así como el esfuerzo de la Escuela murciana”, añade.
 
La jornada de cooperación se llevó a cabo entre las doce de la mañana y las siete de la tarde. Después de que todos los beneficiarios/as fueran sometidos al completo examen visual, el resultado fue que cincuenta y cuatro de ellos necesitan gafas o, como mínimo, actualizar la corrección de las que llevaban puestas. Todos/as  las recibirán nuevas, hechas a su medida, y de manera gratuita, en el plazo aproximado de un mes. Desde mayo de 2015, VpC, un proyecto que se apoya en la capacidad tecnológica de la iniciativa 'Vision For Life', de Essilor, y en la experiencia en cooperación de la Fundación Cione Ruta de la Luz, ha revisado la vista de más de 2.500 personas en situación de vulnerabilidad -siempre de la mano de Fundaciones y entidades locales que trabajan en las ciudades visitadas- y ha entregado ya cerca de 2.000 gafas nuevas a beneficiarios de las 27 campañas sobre el terreno realizadas hasta ahora en España, a las que en breve se sumarán las recetadas en Murcia.
 
Esta vez fue la segunda ocasión en la que VpC efectuaba un proyecto en la ciudad. La primera tuvo lugar, en las mismas instalaciones, pero en marzo de 2017. V.C., de 72 años de edad, fue uno de los beneficiarios. Ha sido muchas cosas en la vida, desde agente de seguridad hasta “fabricante de helados italianos”. Hoy, es uno de los residentes veteranos de la Fundación. “Esta es mi casa, así de sencillo”, aseguraba ayer, aliviado y agradecido por haber encontrado refugio y ayuda en 'Jesús Abandonado' ante los reveses de la vida. Del bolsillo de su camisa sacó unas gafas precalibradas, de graduación estándar. Cuando Sebastián Márquez, uno de los ópticos voluntarios que cedió ayer su jornada laboral para revisar la vista de estas personas, comprobó lo que realmente podía ver con ellas, quedó atónito. “Tenía una agudeza visual de sólo un 10%. Su mundo se limitaba a no mucho más de tres metros de distancia, a partir de sus ojos”, explica el voluntario. V.C. padece además una Catarata, que será derivada para posterior operación al oftalmólogo. En todo caso, con las gafas que le recetaron, logrará hasta un 50% de agudeza visual. Podrá, por ejemplo, ver  la televisión para entretener su ocio, o reconocer a las personas que se acercan a él, sin necesidad de que le hablen primero o que alguien le diga quién son. “Reconforta que, con el ejercicio de nuestra profesión ayudemos a mejorar, en algunos casos sustancialmente, la calidad de vida de personas como V.C., enfocando, por así decirlo, sus vidas”, afirmaba Márquez.
 
A.F. vive en las instalaciones de 'Jesús Abandonado' desde hace seis meses. Fue entonces cuando para él terminó un periodo de 14 años sin hogar, el último, en la ciudad de Murcia. “Ahora soy feliz. Duermo, como y me ducho a diario. La Fundación hace una gran labor con los pobres, sacándonos de la calle, donde he visto de todo, incluso la muerte”, decía ayer. Usuario de gafas la rotura de las últimas que tenía, había empañado su día a día. Ayer, después de actualizar su graduación, eligió una montura nueva que le va perfecta “a  mis ojos negros y piel algo oscura”, decía, contento y coqueto con la estética de sus gafas.
 
A M. A. R. le ocurrió algo parecido. Hace dos meses, se partió las gafas en un accidente doméstico. En su caso, desde ese momento, el mundo se convirtió en una mancha borrosa. Con diez dioptrías en un ojo y siete en otro, “era imposible que viera nada”, valora Márquez. Gracias a las gafas de VpC podrá, de nuevo, ver lo bonita que puede ser su vida.
 
J. V., de 62 años, es otra de las veteranas de la Fundación.  Padeció cáncer, perdió su piso, y su familia se desestructuró. Arreciaba la vida, cuando encontró ayuda en 'Jesús Abandonado'. “Gracias a la Fundación y a las personas maravillosas que trabajan aquí, tengo un techo, casa, hogar, familia, porque ellos lo son, y ropa”, valora. Inquieta y coqueta, necesita ver bien para seguir aprendiendo, para seguir activa. Sobre la acción de ayer, valoraba que “es maravillosa”, porque “todo está muy caro y yo, no podía comprarme unas gafas”. Las que usa actualmente, tienen una graduación desactualizada. “Ahora, gracias a los ópticos buenos de VpC las voy a renovar, que ya era hora”. J. V. eligió una montura de pasta, azul celeste, “porque me suaviza los rasgos de la cara”. Se marchó de la sala de revisiones “tan ilusionada, como una niña a la que le toca una muñeca”. Espera sus gafas como agua de mayo, porque “todos me han dicho que estaba muy guapa con ellas puestas”.
 
 

Salud, Responsabilidad Social

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