El hígado graso aparece cuando se acumula un exceso de grasa en este órgano. Aunque muchas personas no notan síntomas, puede avanzar y provocar inflamación, fibrosis o cirrosis. Descubre cómo identificarlo, qué pruebas ayudan a diagnosticarlo y qué puedes hacer para cuidar tu salud.
Qué es el hígado graso![Ilustración médica en 3D del torso humano semitransparente vista de frente, con la caja torácica, la columna vertebral y parte del sistema circulatorio visibles. El hígado aparece destacado en color naranja brillante en la parte superior derecha del abdomen, bajo las costillas. Fondo azul degradado.]()
El hígado graso es una enfermedad en la que se acumula grasa dentro de las células del hígado. En la actualidad, muchos profesionales utilizan el término enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD). Esta denominación sustituye en gran parte al término anterior, enfermedad del hígado graso no alcohólico.
La MASLD aparece cuando existe grasa en el hígado junto con factores como:
- Sobrepeso u obesidad abdominal.
- Diabetes tipo 2 o prediabetes.
- Hipertensión arterial.
- Triglicéridos elevados.
- Colesterol HDL bajo.
- Resistencia a la insulina.
El consumo elevado de alcohol también puede causar acumulación de grasa y daño hepático. Por eso, el personal sanitario debe preguntar siempre por el consumo de bebidas alcohólicas antes de establecer el diagnóstico. La MASLD puede evolucionar desde una acumulación de grasa sin inflamación hasta una forma más grave llamada esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH), fibrosis, cirrosis o cáncer de hígado.
Reconocer los síntomas del hígado graso
El hígado graso suele avanzar sin causar molestias. Muchas personas reciben el diagnóstico después de una analítica rutinaria o de una ecografía solicitada por otro motivo. Además, las enzimas del hígado pueden presentar valores normales incluso cuando existe enfermedad hepática.
Cuando aparecen síntomas, pueden incluir:
- Cansancio persistente.
- Sensación de pesadez o molestia en la parte superior derecha del abdomen.
- Malestar general.
- Hinchazón abdominal en fases avanzadas.
Estos síntomas no confirman por sí solos la presencia de hígado graso. Otras enfermedades pueden causar molestias parecidas. Por tanto, conviene consultar con un profesional sanitario para realizar una valoración completa.
Identificar las causas y los factores de riesgo
El hígado graso se relaciona con frecuencia con hábitos sedentarios, alimentación desequilibrada y alteraciones metabólicas. Sin embargo, una persona con un peso dentro de los límites habituales también puede desarrollarlo.
El riesgo aumenta cuando existen diabetes tipo 2, obesidad, hipertensión, colesterol elevado o antecedentes familiares de enfermedad hepática. También pueden causar acumulación de grasa algunos medicamentos, determinadas infecciones y enfermedades metabólicas.
El equipo médico debe descartar otras causas, como hepatitis víricas, exceso de alcohol, sobrecarga de hierro o daño provocado por medicamentos. Por este motivo, no es recomendable atribuir cualquier alteración de las transaminasas únicamente al hígado graso.
Diagnosticar el hígado graso![Persona sujetándose el lado derecho del abdomen con una mano mientras una ilustración semitransparente del hígado, destacada en tonos rojizos y anaranjados, aparece superpuesta sobre la zona. La imagen simboliza dolor, inflamación o enfermedad hepática sobre un fondo gris neutro.]()
El diagnóstico combina la historia clínica, la exploración física, los análisis de sangre y las pruebas de imagen.
Las pruebas más habituales son:
- Analítica de sangre: mide las transaminasas, las plaquetas, la glucosa, la hemoglobina glucosilada, el colesterol y los triglicéridos.
- Ecografía abdominal: puede detectar la acumulación de grasa en el hígado.
- Índice FIB-4: utiliza la edad, las transaminasas y el número de plaquetas para estimar el riesgo de fibrosis.
- Elastografía: mide la rigidez del hígado mediante una prueba no invasiva.
Las guías recomiendan comenzar con una evaluación no invasiva, como el índice FIB-4, y realizar después una elastografía cuando exista un riesgo intermedio o alto de fibrosis. Este proceso ayuda a detectar a las personas que necesitan seguimiento por gastroenterología o hepatología.
Tratar el hígado graso con cambios saludables
El tratamiento principal consiste en mejorar la alimentación, aumentar la actividad física y controlar las enfermedades asociadas. Estos cambios deben adaptarse a las preferencias, las capacidades y la situación de cada persona.
Mejorar la alimentación
La dieta mediterránea puede ayudar a reducir la grasa del hígado y mejorar la salud cardiovascular. Incluye verduras, frutas, legumbres, frutos secos, pescado, aceite de oliva y cereales integrales.
También conviene:
- Reducir los refrescos y otras bebidas azucaradas.
- Limitar los alimentos ultraprocesados.
- Disminuir el consumo de grasas saturadas, como las presentes en carnes procesadas.
- Evitar las dietas milagro y los productos detox.
- Reducir o eliminar el alcohol, especialmente si existe fibrosis.
Si hay sobrepeso, perder al menos un 5 % del peso corporal puede reducir la grasa del hígado. Una pérdida aproximada del 7 % al 10 % puede mejorar la inflamación, y superar el 10 % puede favorecer la mejoría de la fibrosis.
Hacer ejercicio de forma regular
La actividad física ayuda incluso cuando la báscula cambia poco. Como objetivo general, las personas adultas pueden intentar realizar entre 150 y 300 minutos semanales de ejercicio moderado, o entre 75 y 150 minutos de ejercicio intenso, siempre que su estado de salud lo permita. También puede añadirse entrenamiento de fuerza.
Caminar a paso ligero, montar en bicicleta, nadar o bailar son opciones válidas. Si existe dolor, movilidad reducida o alguna enfermedad crónica, conviene pedir orientación para elegir una actividad segura.
Controlar otros problemas de salud
El personal sanitario debe revisar y tratar la diabetes, la hipertensión, el colesterol elevado y la obesidad. Estos problemas influyen tanto en la evolución del hígado como en el riesgo cardiovascular. En casos seleccionados de fibrosis avanzada, un especialista puede valorar medicamentos específicos u otras opciones de tratamiento.
Saber cuándo consultar
Pide cita médica si una analítica muestra transaminasas elevadas, si una ecografía detecta grasa en el hígado o si tienes diabetes tipo 2, obesidad y otros factores de riesgo.
Busca atención urgente si aparecen color amarillo en la piel o los ojos, abdomen muy hinchado, vómitos con sangre, heces negras, somnolencia intensa, confusión o un deterioro rápido del estado general. Estos signos pueden indicar una complicación importante y requieren valoración inmediata.
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Autor(es): Miguel Rodríguez Calatrava, Obra: Hígado graso: cómo reconocerlo y tratarlo, Publicación: , Última actualización: , Lugar de publicación: Madrid, URL: https://www.discapnet.es/salud/higado-graso-como-reconocerlo-y-tratarlo
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