· UDIMA
La prevención del suicidio requiere hablar de esta realidad con rigor, reconocer las señales de malestar y facilitar el acceso a ayuda profesional. Con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, especialistas recuerdan que la actuación debe comenzar antes de una crisis y mantenerse durante todo el año.
Más de 720.000 personas mueren cada año por suicidio en el mundo. En España, los datos provisionales de 2025 contabilizan 3.808 fallecimientos, un 3,7 % menos que el año anterior. Aunque se ha producido un descenso, las cifras muestran la necesidad de reforzar las políticas de salud mental, prevención y acompañamiento.
El Día Mundial para la Prevención del Suicidio se conmemora cada 10 de septiembre por iniciativa de la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio y con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud. En 2026, la jornada pone el foco en cambiar la forma en la que la sociedad habla sobre el suicidio.
Cuatro claves para avanzar en la prevención del suicidio
Beatriz Vallejo Sánchez, doctora en Psicología y docente del Máster Universitario Oficial en Investigación en Prevención del Suicidio de CEF.- UDIMA, señala cuatro ámbitos de actuación basados en la evidencia.
1. Hablar del suicidio con responsabilidad
Abordar el suicidio de manera abierta, prudente y respetuosa contribuye a reducir el estigma. También puede facilitar que una persona en situación de sufrimiento se sienta segura para expresar lo que le ocurre y pedir ayuda.
La información debe evitar el sensacionalismo, las explicaciones simplistas y los mensajes que culpabilicen o estigmaticen. Es preferible centrar la comunicación en la prevención, el acompañamiento, los recursos disponibles y las posibilidades de recuperación.
2. Actuar antes de que aparezca una crisis
La prevención no comienza únicamente cuando existe un peligro inmediato. Detectar cambios preocupantes, cuidar la salud mental, fortalecer las relaciones sociales y reducir el aislamiento son acciones que pueden proteger el bienestar emocional.
Esta responsabilidad no corresponde solo al sistema sanitario. Los centros educativos, los lugares de trabajo, la atención primaria, los servicios sociales, las familias y el entorno cercano pueden ayudar a reconocer situaciones de sufrimiento y facilitar el acceso a una atención adecuada.
3. Escuchar, acompañar y facilitar ayuda profesional
Cuando preocupa el bienestar de una persona, es importante acercarse con calma, preguntarle cómo se encuentra y escucharla sin juzgar. No se debe minimizar su sufrimiento ni recurrir a mensajes que puedan hacer que se sienta culpable.
- Mostrar disponibilidad para escuchar.
- Tomar en serio las señales de alerta.
- Preguntar de manera directa, respetuosa y cuidadosa.
- No dejar sola a la persona si existe un riesgo inmediato.
- Facilitar el contacto con profesionales de la salud mental.
Preguntar con cuidado por la existencia de pensamientos suicidas no los provoca. Por el contrario, puede abrir un espacio de comunicación y favorecer que la persona reciba el apoyo que necesita.
4. Mantener la prevención durante todo el año
Las campañas de sensibilización ayudan a visibilizar el problema, pero deben formar parte de una estrategia continuada. La prevención requiere mejorar el acceso a la atención, coordinar los recursos sanitarios, educativos y sociales, y garantizar la continuidad de los cuidados.
También es necesario acompañar a las personas después de una crisis y ofrecer apoyo a familiares y personas cercanas. La respuesta debe ser colectiva, accesible y adaptada a las necesidades de cada persona, incluidas las personas con discapacidad.
Señales que requieren atención
Algunos cambios pueden indicar que una persona está atravesando una situación de especial sufrimiento. Entre ellos se encuentran hablar con frecuencia de la muerte, expresar que no desea seguir viviendo o mostrar alteraciones bruscas en el estado de ánimo o el comportamiento.
Estas señales no deben utilizarse para diagnosticar, pero sí para iniciar una conversación, ofrecer apoyo y buscar orientación profesional. Cada situación es diferente y debe abordarse sin prejuicios ni suposiciones.
Qué hacer si existe un riesgo inmediato
Si una persona manifiesta una intención inmediata de hacerse daño o se encuentra en una situación de emergencia, hay que contactar con el 112 y permanecer a su lado, siempre que hacerlo sea seguro.
En España, la Línea 024 ofrece atención a personas con pensamientos o riesgo de conducta suicida, así como a sus familiares y personas cercanas. Es un servicio nacional, gratuito, confidencial y disponible todos los días. La atención telefónica no sustituye la valoración presencial cuando existe una emergencia.
Formación y análisis profesional
CEF.- UDIMA celebrará el 25 de septiembre en Madrid el II Foro de Psicología, centrado en la detección, el acompañamiento y la prevención ante la conducta suicida. La jornada reunirá a especialistas para analizar experiencias y actuaciones sustentadas en la evidencia.
La prevención del suicidio necesita recursos accesibles, profesionales formados y una ciudadanía capaz de escuchar y actuar sin estigmatizar. Hablar con responsabilidad y facilitar ayuda puede contribuir a que las personas no afronten solas una situación de sufrimiento.