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El derecho al ocio también es el derecho a viajar, descubrir nuevos lugares, conocer el patrimonio y compartir experiencias sin encontrarse con barreras de comunicación. Con esta reivindicación como eje, 100 personas sordas de distintos puntos de España participan en Asturias en el segundo turno del Programa de Turismo y Termalismo IMSERSO-CNSE, una iniciativa que demuestra que otro modelo de turismo, accesible e inclusivo, es posible.
Accesibilidad para vivir experiencias
La apertura, que ha contado con la presencia de la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, marca el inicio de una nueva experiencia que se prolongará hasta el viernes 23 de octubre. La Federación de Personas Sordas del Principado de Asturias (FESOPRAS) actúa como anfitriona del encuentro, que llega tras el éxito de una primera edición desarrollada a inicios del mes.
Durante su intervención, Paula Fernández, presidenta de FESOPRAS, ha reivindicado la necesidad de que las personas sordas puedan disfrutar del turismo con plena autonomía:
“Queremos que Asturias no sea solo un destino para visitar, sino una tierra que cualquier persona sorda pueda sentir suya, recorrer con autonomía y vivir plenamente en lengua de signos. Se trata de que podamos elegir dónde ir, qué conocer y cómo disfrutar de nuestro tiempo libre en igualdad de condiciones, sin que las barreras en la comunicación limiten nuestras experiencias”.
Por su parte, Roberto Suárez, presidente de la CNSE, ha insistido en que la accesibilidad debe ser un derecho garantizado y no depender de iniciativas excepcionales ni de la buena voluntad de cada destino:
“Inclusión no es solo cubrir lo básico; es reconocer también el derecho a disfrutar. La información turística, las visitas culturales, los espacios patrimoniales y las actividades de ocio deben ser accesibles para todas las personas, también en lengua de signos. Porque tener derechos es tener derecho a viajar, a asombrarse ante nuestro patrimonio y, sobre todo, a descubrir el mundo en tu propia lengua”.
El ocio como derecho, no como privilegio
Esta demanda cuenta con respaldo normativo. La Ley 27/2007, de 23 de octubre, reconoce las lenguas de signos españolas y, en su artículo 10, contempla que las administraciones públicas competentes promuevan servicios de interpretación en lengua de signos, cuando se soliciten previamente, en determinadas actividades culturales, deportivas, de esparcimiento y ocio, incluidos museos, monumentos y visitas guiadas. La norma refuerza la necesidad de avanzar hacia una oferta turística en la que la accesibilidad comunicativa forme parte de la planificación desde el inicio.
Por ello, la CNSE reivindica que destinos, instituciones culturales y agentes turísticos incorporen de manera habitual recursos de accesibilidad, como información comprensible, visitas en lengua de signos y profesionales preparados para atender distintas necesidades de comunicación:
“Un turismo para todas las personas debe permitir participar plenamente, no limitarse a facilitar la entrada a los espacios”.
Asturias, un recorrido para disfrutar en igualdad
La segunda edición del programa IMSERSO-CNSE en Asturias ofrece un itinerario que parte del casco histórico de Gijón y de la Laboral Ciudad de la Cultura. La programación incluye la Granja-Quesería Los Caserinos, en Villaviciosa; Cangas de Onís y el Santuario de Covadonga; el Ecomuseo Minero del Valle de Samuño; Oviedo; y las localidades de Cudillero y Avilés. La experiencia combina naturaleza, memoria, gastronomía y convivencia en un entorno de participación accesible en lengua de signos.
La iniciativa cuenta con una red de colaboración formada por el IMSERSO, el Gobierno del Principado de Asturias, el Ayuntamiento de Gijón, el Ayuntamiento de Langreo, la Fundación Cajastur y Fundación ONCE. La CNSE y FESOPRAS subrayan que la cooperación institucional debe contribuir a consolidar destinos más accesibles, de manera que el ocio inclusivo deje de ser una excepción y se convierta en la norma.