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Todas las mujeres pasarán por la menopausia y, con una esperanza de vida que en España supera los 85 años, vivirán más de un tercio de su vida después de ella. Aun así, sigue siendo una etapa de la que se habla poco y rodeada de mitos sin base científica. Muchas de esas creencias influyen en cómo se vive este momento, condicionando la forma de interpretar los primeros cambios del cuerpo y también la decisión de consultar o no a un profesional.
Mar Santamaria, responsable de Atención Farmacéutica de PromoFarma by DocMorris, considera que la falta o el exceso de información poco contrastada hace que muchas mujeres afronten esta etapa con más incertidumbre de la necesaria. “Hemos pasado del tabú de la menopausia al exceso de ‘ruido’ sobre el tema; y seguimos teniendo una imagen sesgada de esta etapa vital de las mujeres. Contar con información de calidad, sin alarmismos, permite reconocer las primeras señales a tiempo, poner solución a algunos síntomas y mantener un buen cuidado de la salud a largo plazo”.
Con motivo del Día Mundial de la Menopausia, la experta nos aclara cinco de los mitos más frecuentes de esta etapa:
1. La menopausia solo afecta a mujeres mayores
La edad media de la menopausia en España se sitúa en torno a los 51 años, pero no es una regla fija. Cada mujer tiene su propio ritmo y el comienzo de esta etapa puede variar. Cuando aparece entre los 40 y los 45 años se habla de menopausia temprana. En muchos casos forma parte de la variabilidad natural entre mujeres y no responde a una causa concreta, aunque factores como los antecedentes familiares o el tabaco pueden adelantarla.
Si llega antes de los 40, se considera menopausia precoz y requiere valoración médica. Puede tener un origen genético o autoinmune, deberse a tratamientos médicos como la quimioterapia o la extirpación de los ovarios, y en ocasiones no tiene una causa identificable.
“Una mujer de 38 o 42 años con reglas irregulares, sofocos o cambios intensos de ánimo quizá no piense en la menopausia, precisamente porque la asocia a otra edad. Ante estas señales conviene consultar, porque un diagnóstico a tiempo permite acompañar mejor esta etapa”, señala Santamaria.
2. La menopausia es solo dejar de menstruar
La menopausia consiste en el cese permanente de la función folicular ovárica y de la regla. Los ovarios seguirán teniendo otras funciones (algo en lo que no se pensaba hasta hace poco), y la menopausia no se limita a una fecha concreta. Se trata de un proceso gradual que comienza con la perimenopausia: una fase que puede prolongarse varios años antes de la última menstruación, y que conlleva otros cambios fisiológicos.
Durante este tiempo, la actividad folicular de los ovarios disminuye de forma progresiva y los niveles hormonales fluctúan. Es entonces cuando suelen aparecer los primeros cambios, como ciclos más cortos o largos, sangrados irregulares, alteraciones del sueño o variaciones en el estado de ánimo, entre otras manifestaciones.
Tras este periodo, la menopausia se hace efectiva en el momento en el que una mujer alcanza 12 meses consecutivos sin regla. Entenderla como una transición ayuda a interpretar estas señales sin alarmismo y a no esperar a la última menstruación para empezar a cuidarse.
3. Todas las mujeres experimentan los mismos síntomas
Los sofocos son uno de los síntomas más conocidos de la menopausia, pero no todas las mujeres los experimentan, ni con la misma intensidad o duración. Además, pueden aparecer otros síntomas como sudores nocturnos, insomnio, cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse, niebla mental, dolores articulares o sequedad vulvovaginal y en las mucosas. No tienen por qué aparecer todos estos síntomas, ni mucho menos. Y cada mujer puede vivirlos de forma diferente.
“Comparar la propia experiencia con la de una amiga, una hermana o una madre puede generar confusión. Que no aparezcan los síntomas más conocidos no significa que no se esté en la menopausia, y que aparezcan otros tampoco es extraño”, explica la experta.
Eso sí, la menopausia no lo explica todo. Síntomas como el cansancio, la irritabilidad o los problemas de concentración también pueden estar relacionados con otras causas, como alteraciones de tiroides o anemia, e incluso con factores psicosociales. Atribuirlo todo a esta etapa puede retrasar un diagnóstico, por lo que ante cualquier síntoma nuevo o persistente conviene consultar con un profesional sanitario.
4. Al llegar la menopausia se acaba la vida sexual
Cómo se vive la sexualidad durante la menopausia depende de muchos factores, como la salud general, el bienestar emocional o la propia relación de pareja. El descenso de estrógenos influye en el deseo y provoca mayor sequedad vaginal, haciendo que las relaciones sexuales resulten menos cómodas en algunos casos. Estas molestias pueden abordarse con un cuidado adecuado de la zona vulvar y vaginal y, siempre que sea necesario, con tratamientos pautados por el ginecólogo.
“Muchas mujeres asumen estas molestias como algo inevitable y dejan de comentarlas. Hablarlo con el ginecólogo o en un entorno de atención personalizada de la farmacia es el primer paso para encontrar la solución adecuada”, apunta Santamaria.
En cualquier caso, estos cambios no significan que la sexualidad desaparezca y su impacto varía mucho de una mujer a otra. De hecho, la experiencia y el autoconocimiento que brindan esta etapa son puntos a favor para una sexualidad más plena y consciente.
5. Las revisiones ginecológicas dejan de ser necesarias
El final de la etapa reproductiva no implica que el seguimiento ginecológico deje de ser necesario. Las revisiones continúan siendo importantes en todas las etapas de la vida, también después de la menopausia, ya que permiten detectar a tiempo posibles cambios y mantener una prevención adecuada.
Con las variaciones hormonales puede aumentar el riesgo de algunos problemas de salud, como la pérdida de masa ósea, por lo que es importante mantener los controles recomendados. También deben seguir realizándose los cribados de cáncer de mama y de cuello uterino. Además, cualquier sangrado que aparezca después de la menopausia debe consultarse siempre con un profesional.
En definitiva, la menopausia abre una etapa que puede vivirse con bienestar cuando se cuenta con la información adecuada. Entender que es un proceso gradual, que cada mujer la vive a su manera y que el asesoramiento sanitario sigue siendo necesario ayuda a desmontar los mitos que todavía la rodean. Ante cualquier duda o síntoma que genere inquietud, el ginecólogo y el farmacéutico son los mejores aliados para acompañar este momento con tranquilidad.