· Fundación ONCE
Fundación ONCE, Inserta Empleo y UNAD (Red de Atención a las Adicciones) presentaron este jueves el estudio ‘Adicciones a Sustancias y Discapacidad: Análisis para la Inclusión Laboral’, una investigación que pone el foco en una realidad hasta ahora prácticamente invisible en España: la de las personas que conviven simultáneamente con una discapacidad y una adicción a sustancias.
Presentación de un estudio de Fundación ONCE
El acto de presentación contó con la participación de Carmen Martínez, delegada del Gobierno contra la Violencia de Género; Alberto Durán, vicepresidente ejecutivo de Fundación ONCE; Luciano Poyato, presidente de UNAD; y Pilar Villarino, directora ejecutiva del CERMI. La clausura corrió a cargo de Virginia Carcedo, secretaria general de Fundación ONCE y vicepresidenta ejecutiva de Inserta Empleo.
Durante el encuentro, celebrado en el Hub de Por Talento Digital de Madrid, los representantes de las tres entidades coincidieron en la necesidad de reforzar la coordinación entre los ámbitos de la discapacidad, las adicciones y el empleo para ofrecer respuestas más eficaces a un colectivo que afronta una situación de especial vulnerabilidad social y laboral.
El estudio constituye el primer análisis específico realizado en España sobre la interseccionalidad entre discapacidad y adicción a sustancias y aspira a convertirse en una herramienta de referencia para el diseño de políticas públicas, programas y recursos especializados.
Mayor vulnerabilidad y dificultades de acceso al empleo
Entre las principales conclusiones de la investigación destaca que la combinación de discapacidad y adicción genera una vulnerabilidad añadida que se traduce en mayores dificultades educativas, laborales y sociales. Las personas afectadas presentan tasas más elevadas de desempleo, mayores obstáculos para acceder a recursos especializados y una importante carga de estigmatización.
Los resultados revelan que en el 65,9% de los casos el consumo de sustancias se inició antes de la aparición o del reconocimiento de la discapacidad. Además, las edades de inicio del consumo se sitúan mayoritariamente entre los 16 y los 20 años.
En cuanto a las sustancias más consumidas, el estudio señala que el alcohol, la cocaína y el cannabis son las que presentan una mayor prevalencia entre las personas participantes.
La investigación pone de manifiesto también la estrecha relación existente entre el consumo problemático y la exclusión laboral. Según los datos recopilados, el desempleo afecta de forma muy significativa a este colectivo y muchas de las personas encuestadas consideran que tanto la discapacidad como las adicciones constituyen barreras relevantes para acceder o mantenerse en el mercado de trabajo.
Cuatro perfiles prioritarios de intervención
El estudio identifica cuatro perfiles principales que requieren respuestas específicas:
- Hombres mayores de 45 años con trayectorias de consumo cronificadas.
- Mujeres en situación de especial vulnerabilidad.
- Jóvenes con discapacidad psicosocial y elevado policonsumo.
- Personas con discapacidad física que perciben prestaciones.