El frío, el viento y la sequedad ambiental recomiendan intensificar el cuidado de los ojos en invierno

Una persona que su ojo tiene Conjuntivitis

Fuente: Instituto Clínico Quirúrgico de Oftalmología de Bilbao (ICQO) Febrero 2020

El invierno y las temperaturas más bajas inciden en nuestra vista. Los expertos aconsejan tener especial cuidado principalmente con la sequedad ambiental o las conjuntivitis víricas. Además, conviene ser prudentes y tomar precauciones también cuando se realizan deportes de invierno. El oftalmólogo Juan Durán de la Colina, director médico del ICQO, explica las principales molestias de los ojos en esta época del año, los motivos por los que se producen y cómo prevenirlas.

Aumento del lagrimeo

Durante esta estación del año, las bajas temperaturas propician el aumento natural del lagrimeo de los ojos, una molestia que se agrava con el viento y que tiene como origen el propio funcionamiento del lagrimal. Forma parte de un proceso natural, explica el doctor Durán de la Colina “Las lágrimas de los ojos tienen dos maneras de salir al exterior: por el lagrimal o a través de la evaporación de las mismas. En invierno esa evaporación es menor que cuando hace calor, por lo que el lagrimal suele expulsar mayor cantidad de líquido, con las consiguientes molestias.  Por otro lado, el frío estimula la secreción lagrimal. No es un problema grave aunque sí molesto”.  La manera de minimizar estas molestias es proteger el ojo con unas gafas de sol que protejan el ojo del ambiente.

Sequedad ambiental

El ojo seco, debido principalmente a la sequedad ambiental como consecuencia de las calefacciones (que hace disminuir la humedad del ambiente), es el reverso al problema anterior, y también se produce en esta época del año. Esta dolencia provoca sequedad ocular cuyos síntomas son escozor en los ojos y a veces visión borrosa. En este caso, el ICQO recomienda, además de las lágrimas artificiales -que ayudan a hidratar la córnea, tomar algunas medidas ambientales, que consisten básicamente en ventilar la estancia, no abusar de las temperaturas altas cuando se enciende la calefacción o utilizar humidificadores.

Si además, se trabaja frente a un ordenador, es recomendable parar cinco minutos cada una o dos horas de trabajo a fin de que la vista descanse y hacer ejercicios de parpadeo para activar la producción de lágrimas. De esta forma, se evitarán problemas mayores que puede acarrear el ojo seco.

Conjuntivitis vírica

En el caso del invierno, de la misma forma que el frío y las bajas temperaturas se asocian a un incremento de los procesos gripales, esta estación propicia la aparición de la conjuntivitis vírica, provocada por los mismos virus que provocan los procesos gripales en invierno. Los síntomas más habituales de este proceso son el enrojecimiento del ojo y la secreción en el mismo. Otro síntoma es el contagio rápido al otro ojo. Ante los primeros síntomas lo mejor es acudir al oftalmólogo, que ofrecerá el tratamiento más adecuado. El doctor Durán de la Colina explica que al igual que ocurre con la gripe, es complicado la prevención previa, por lo que hay que buscar un tratamiento de soporte para minimizar las molestias. Eso sí, por tratarse de una infección muy contagiosa es importante que “quien se ha contagiado y los que están alrededor extremen las medidas higiénicas a fin de evitar mayores contagios, como ventilar las habitaciones, lavarse las manos,  no compartir toallas y procurar no frotarse el ojo”.

Esquí y gafas de sol

Debemos ser cuidadosos con la exposición a las radiaciones ultravioletas. Es un clásico de las recomendaciones oftalmológicas el uso de gafas de sol cuando se practican deportes de invierno, principalmente el esquí o deportes de montaña debido a que el sol está más bajo y que la nieve refleja cerca del 80% de la luz solar, y con la protección se evitarán quemaduras en la córnea, o que aumente la incidencia de cataratas o de retinopatías, ya que la luz solar se refleja en la nieve y retorna al ojo con más potencia. Esto es más importante en ojos miopes o lo que han sido intervenidos de cataratas.

Cinco consejos

  1. Lagrimeo. La manera de minimizar estas molestias es proteger el ojo mediante gafas que protejan el ojo del ambiente y viento fríos.
  2. Ojo seco. Evitar ambientes excesivamente secos y lubricar el ojo. Además de las lágrimas artificiales o parpadear a menudo para limpiar el ojo e hidratarlo se recomienda medidas ambientales: ventilar la estancia, no abusar de las temperaturas altas cuando se enciende la calefacción y utilizar humidificadores, sobre todo en usuarios de lentes de contacto.
  3. Ordenadores. Es recomendable parar cinco minutos cada una o dos horas de trabajo a fin de que la vista descanse y hacer ejercicios de parpadeo para activar la producción de lágrimas.
  4. Conjuntivitis vírica. Al igual que ocurre con la gripe, es complicado la prevención previa, por lo que hay que buscar un tratamiento de soporte para minimizar molestias y evitar contagios entre ojos y personas.
  5. Gafas de sol. El uso de lentes inapropiadas pueden acarrear problemas de visión graves, principalmente en la superficie de la córnea, por lo que es importante usar gafas homologadas y adecuadas en filtros y formas, principalmente para los deportes de invierno.

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