Día de los Abuelos 2020

manos persona mayor con garrota, día de los abuelos

Este año ha sido especialmente delicado para las personas mayores en general, y los abuelos en particular, ya que muchos de ellos debieron vivir alejados de sus familias, amigos y allegados debido a la pandemia provocada por la COVID-19.

Muchos de nuestros mayores y muchos abuelos afirman no haber vivido una situación igual en sus muchos años de vida, pero también han mostrado ser los más sensatos y pacientes, siguiendo todas las normas en todo momento: el confinamiento, el aislamiento y distancia social, el intentar estar activos pese a no poder salir de casa… y hoy, cuando ya esos duros meses quedaron atrás, pero aún el virus está ahí, ellos son los primeros en querer dar una lección de cordura y recordar a jóvenes y mayores que la mascarilla, lavarse las manos, ser cuidadosos y no saltarse las normas de prevención, es el mejor seguro para todos.

Desde aquí queremos ofrecer nuestro recuerdo a todas las personas mayores y los abuelos que se han ido estos meses, que no pudieron despedirse de sus familias e incluso ni de sus parejas, y que, desgraciadamente habiendo vivido mil y una situaciones en su vida, fue esta pandemia quién finalmente se la arrebató.

Queremos agradecer a todos esos abuelos que son el apoyo y a veces incluso el sustento de muchos hogares. Que cuidan a sus nietos siempre con una sonrisa. Que les enseñan el lado más amable de la vida.

Queremos agradecer a los abuelos y a las personas mayores que con sus sabios consejos nos hacen ver la solución, cuando ésta parecía estar guardada bajo siete llaves.

acompañamiento a distancia, cámara con varias personas en videollamada

Para saber más sobre cómo han vivido estos meses nuestros mayores hemos querido hablar con la ONG de voluntariado Grandes Amigos, dedicada a la compañía y amistad con personas mayores, que durante este tiempo ha estado a su lado a través del programa de acompañamiento afectivo “Charlamos”.

La iniciativa se puso en marcha en pleno estado de alarma por la COVID-19 y su fin era acompañar y paliar posibles situaciones de soledad que vivían las personas mayores debido a las limitaciones de movilidad y distanciamiento que se impusieron para parar el coronavirus. El servicio de atención telefónico “¿Charlamos?” ha llegado a la “nueva normalidad" con un balance muy positivo y habiendo atendido a un centenar de personas.

José Ángel Palacios de Grandes Amigos ha contestado nuestras preguntas y nos ofrece un mensaje especial en particular sobre los abuelos.

web Grandes Amigos, con mayores y personal con mascarillas, en el día de los abuelos

Entrevista por el Día de los Abuelos

¿Cómo y por qué nace Charlamos?

Charlamos nace como una iniciativa de varias ONG de voluntariado como Grandes Amigos, Solidarios para el Desarrollo, Nadiesolo Voluntariado y Cruz Roja, miembros todas de FEVOCAM (Federación de Entidades de Voluntariado de la Comunidad de Madrid), con el apoyo de la Comunidad de Madrid, para acompañar telefónicamente a personas mayores en una situación extraordinaria de soledad y aislamiento debido al confinamiento por la COVID-19. Si algo caracteriza a ¿Charlamos? es la calidad del acompañamiento, pues lo realiza un voluntariado cualificado y formado por entidades especializadas en el acompañamiento de personas mayores solas.

¿Cuántas personas mayores han podido usar el servicio?

teleoperador del programa charlamos

100 personas, en su mayoría mujeres, han recibido acompañamiento gracias a ¿Charlamos? El 88% afirma haber aliviado su sentimiento de soledad. Y el 89% desea continuar, así que la iniciativa continuará funcionando para seguir acompañando a estas personas y a otras que quieran solicitarlo (689 740 266, hola@charlamos.org, charlamos.org), ya que hay mucha gente que, con la vuelta a la “nueva normalidad”, vuelve a sentirse sola.

¿Cuáles son sus mayores inquietudes hoy día ante la pandemia COVID-19?

mujer mayor con su acompañante con mascarillas en terrazaLo primero de todo es que las personas mayores, como cualquier otro segmento poblacional, son diversas y cada una lo está viviendo a su manera. Pero, si buscamos un punto en común, podríamos hablar de una preocupación generalizada por que todo el mundo cumpla mas medidas de seguridad para evitar contagios, pues las personas mayores son seguramente el grupo de edad más disciplinado y que mejor cumple las recomendaciones, pero, a la vez, quien más ha sufrido las consecuencias de la pandemia, tanto en número de fallecimientos como en lo que supone el impacto del confinamiento.

Todo ello ha provocado cierta sensación de miedo o respeto al virus que hace que aún muchas personas mayores sean algo reacias a salir. Sin embargo, el confinamiento prolongado ha afectado a su salud física y mental y para su salud sería conveniente que recuperaran sus rutinas, entre ellas salir y socializar, pero siempre desde la seguridad y la precaución por parte de todo el mundo.

Por eso en Grandes Amigos nos estamos volcando en facilitar que las personas mayores recuperen la confianza y la seguridad en salir y socializar, garantizando para ello todas las medidas de seguridad en nuestras actividades presenciales, como visitas de nuestro voluntariado, meriendas, encuentros vecinales, etc.

Durante los meses de confinamiento, ¿cuál era su mayor miedo o necesidad?

Como todo el mundo, el deseo de relacionarse con sus seres queridos al no poder verse o abrazarse, el no poder desarrollar su día a día con normalidad. Por todo ello hemos trabajado en aliviar esa sensación de soledad no deseada de manera que, aunque no pudieran verse con familiares o amistades, se sintieran acompañadas y apoyadas anímicamente en una situación tan compleja.

¿Cómo han afrontado el hecho de haber sido la población con más riesgo ante el virus y cómo están viviendo la “nueva normalidad”?

mujer mayor hablando por teléfonoEn cuanto al confinamiento, ya había muchas personas mayores que vivían en soledad y aisladas antes del COVID-19. Donde quizá han notado más el impacto es en lo emocional al tener que ver y escuchar 24 horas al día noticias sobre muertes y contagios en personas de edades similares, al verse continuamente en el ojo del huracán sin que no se hablara de otra cosa que del coronavirus.

Todo ello ha provocado un impacto negativo en lo anímico que hemos tratado de amortiguar desde Grandes Amigos. Por ello pusimos en marcha un programa de acompañamiento afectivo telefónico que ha sido un éxito y que seguirá funcionando tras esta crisis, donde estamos acompañando a personas mayores de toda España que necesitan una voz amiga para recibir apoyo afectivo, desahogarse, hablar de lo bueno y de lo malo, distraerse, evadirse o sencillamente ampliar su red de amistades.

Esta labor, con casi 40.000 llamadas realizadas en 16 semanas (adjunto infografía), ha contribuido a que las personas mayores acompañadas por Grandes Amigos se mantuvieran con buen estado de ánimo, tal como ha afirmado el 87% de las personas acompañadas (datos del seguimiento específico regular a más de 500 personas mayores acompañadas por Grandes Amigos).

La forma en que las personas mayores han sido tratadas durante la crisis del COVID-19 es un termómetro para analizar cómo ha actuado la sociedad ante el virus y cómo este ha afectado a la población mayor. Por ejemplo, se empezó a actuar tarde entre otros motivos al pensar que ‘solo’ se trataba de una enfermedad parecida a la gripe que básicamente afectaba a las personas mayores, así que no se le dio la debida importancia.

Después, empezó a tomarse en serio al atisbar el posible colapso de los hospitales, pero ya era tarde para evitar que miles de mayores se contagiaran y murieran, entre otras cosas porque a muchas se les negó el derecho a la asistencia sanitaria por criterios ilegales que discriminaban en función de la edad o tener enfermedades como deterioro cognitivo.

En medio de todo vimos cómo de la despreocupación se pasó a la estigmatización y a la sobreprotección de los 9 millones de españoles que tienen 65 años o más: se metió en el mismo saco a la persona de 65 años con una salud de hierro y a su madre o padre de 90, con una salud delicada, que precisamente depende de los cuidados de su hija de 65.

Todo esto es una clara muestra de la discriminación generalizada que sufren las personas mayores, la falta de reconocimiento de su diversidad y singularidad, la infravaloración de la vida y los derechos más básicos de la gente mayor, etc., problemas enquistados en lo más profundo de nuestra sociedad y que han colmado durante esta crisis.

Un mensaje que les daríais en el Día de los Abuelos

abuelo con su nieta en el jardín con macetas de floresEn primer lugar, es importante distinguir que no todas las personas mayores son abuelos o abuelas, una circunstancia cada vez más frecuente y que será habitual las próximas décadas si tenemos en cuenta la evolución demográfica de España, donde un mayor número de individuos envejecerá sin haber tenido hijos y, por tanto, nietos.

En el habla cotidiana es normal utilizar de manera genérica «abuelo» como sinónimo de «persona mayor», cuando en realidad debería emplearse para referirse a un parte concreto de un grupo poblacional diverso.

Incluso no es raro escuchar hablar de «abuelos» o «abuelas» de manera denigrante, como si se tratara de personas que, independientemente de si tienen nietos o no, han perdido sus facultades físicas y/o mentales por el único hecho de haber llegado a cierta edad.

Pero, aunque el término abuelo se utilice de manera cariñosa o inconsciente, creemos que su uso generalizado no es adecuado porque encasilla a todas las personas mayores en un muy concreto, el de una persona pasiva, dedicada en exclusiva a los demás pero que ni opina ni participa en las decisiones de su entorno e incluso de su propia vida, y a la que se le priva de oportunidades para disfrutar de la nueva etapa vital que supone la jubilación así como de explorar sus propias inquietudes personales y sociales. Una persona mayor, aparte de abuelo/a (en el caso de que lo sea realmente), también es otras muchas cosas, y así lo debería reconocer y visibilizar la sociedad para que realmente las personas mayores desarrollen otras facetas de su vida.

Este concepto tiene su máxima expresión en la figura del «abuelo esclavo», bien como cuidador de nietos, bien como sostén económico de la familia. Esta situación lógicamente tiene que ver con otros factores, como un ritmo de vida frenético, la precarización de los trabajos o la falta de conciliación de la vida familiar y laboral, que llevan a que muchas personas mayores que son abuelas no puedan desarrollar un proyecto de vida propio a partir de los 65 años y vean cómo su envejecimiento se dedica al cuidado y servicio de los demás.

Por todo ello, debería ser un día no solo para reconocer toda esa labor prestada a los demás, sino sobre todo para concienciar de que las personas abuelas también tienen derecho a un proyecto de vida propio, donde puedan hacer libremente aquellas cosas que den sentido a sus vidas, sin pasar necesariamente por el cuidado de nietos. Y, en la situación actual de COVID-19, hacer una llamada a toda la población a no bajar la guardia y a seguir el ejemplo que están dando en general las personas mayores cumpliendo como nadie con las recomendaciones para evitar contagios.

mujer mayor con su acompañante voluntaria con mascarillas en la calle

Gracias por atendernos y sobre todo por vuestra labor, apoyando y estando al lado de nuestros mayores, en este momento tan duro que se está viviendo y cada día. Y gracias por vuestro mensaje sobre los abuelos, que como bien decís, son una parte concreta del colectivo de mayores (y que también los hay en ocasiones muy jóvenes, por otra parte).

Sí, los abuelos son aquellos que tienen nietos y nietas, claro está, aunque a veces el término se hace extensible por el uso común, y en ocasiones, además, su figura es denostada o no se le da la importancia y valor que de verdad merece, ya que sí, son un gran apoyo familiar, pero es algo que a veces cae sobre ellos como una obligación. Estamos de acuerdo en que los abuelos después de haber sacado adelante a sus familias tienen más que merecido dedicarse un poco a ellos, a sus sueños y sus aficiones, y no solo, seguir siendo el apoyo único de cuidados y trabajo que a veces se les asigna como tarea de por vida.

Programa Charlamos: el teléfono 689 740 266 y el mail hola@charlamos.org seguirán activos en esta etapa de “nueva normalidad”. Se puede encontrar más información en charlamos.org

¡Feliz día a los abuelos y abuelas!

Déborah M. Labrador (Portal Discapnet / 24 de julio de 2020)

pareja de personas mayores sonriendo y abrazadas