SALUD

Alcohol

¿Cuándo una persona es alcohólica?

La respuesta a esta pregunta no resulta nada sencilla. La Organización Mundial de la Salud define a la mujer alcohólica como aquella que consumo diariamente 50 gramos de alcohol. En el caso del hombre esta cifra se sitúa en los 70 gramos. Sin embargo, se tienen que tener en cuenta otra serie de factores de la persona: la salud, su condición física, su tolerancia al consumo, la ingestión de alimentos, su mapa genético.

Se hace necesaria una distinción entre borrachera y alcoholismo y entre bebedores sociales, bebedores excesivos y alcohólicos.

  • La borrachera consiste en el consumo puntual de alcohol. En una borrachera el cerebro, el estómago y el ritmo cardíaco se ven afectados.
  • Los bebedores sociales presentan una adicción moderada al alcohol y solo se emborrachan de vez en cuando.
  • Otros bebedores consumen alcohol de forma excesiva y con frecuencia. Se trata de bebedores excesivos que desembocan de forma mayoritaria en el problema del alcoholismo.
  • Alcohólicos. Consumen de forma abusiva, prolongada e incontrolada. Tiene dependencia de las bebidas alcohólicas. Siente una gran necesidad de beber para sentirse eufórico. El alcohólico sufre de problemas físicos y psicológicos graves.

¿Soy Alcohólico?

Tanto la Asociación de Exalcohólicos Españoles Abre nueva ventanacomo Federación de Alcohólicos Rehabilitados de España Abre nueva ventanaofrecen en su página web test que determinan si una persona puede ser definida como alcohólica o no.

Si lo quiere saber es si tiene problemas con el alcohol será necesario que responda a las siguientes preguntas:

  • ¿has pensado alguna vez en beber menos?
  • ¿Te has sentido inquieto porque la gente comente lo que bebes?
  • ¿Te has sentido culpable o mal por beber?
  • ¿Alguna vez has tomado un trago cuando te acabas de levantar para relajarte o quitarte la borrachera?

Si ha respondido a alguna de estas preguntas afirmativamente es posible que tengas problemas con el alcohol. Es importante consultar con expertos en el tema que te ayuden a controlar tu consumo.

Síntomas

  • Beber de manera continua para tranquilizarse, evitar la ansiedad, para olvidar los problemas.
  • Beber de un trago
  • Beber en soledad
  • Inventar excusas para beber
  • Falta de control cuando se bebe.
  • Disminución del apetito
  • Sentimientos de culpa o repulsa después de beber
  • Emborracharse frecuentemente
  • Aumentar progresivamente las dosis de alcohol
  • Carácter irritable, violento, irracional, irascible, agresivo, hostil
  • Descuido en la imagen de uno mismo
  • Vómitos
  • Temblores en las manos
  • Confusión
  • Hormigueo y entumecimiento

¿Se puede curar el alcoholismo?

El alcoholismo es una enfermedad de tipo crónico, frecuentemente progresiva y a veces mortal; significa que la persona afectada por este mal será enfermo toda su vida. Puede dejar de beber y mejorarán sin duda sus condiciones de vida pero siempre sufre el riesgo de recaer. Pasar largo tiempo sin beber no significa que se esté curado.

Hoy por hoy el alcoholismo no tiene cura pero puede ser tratado. La medicina y la ayuda psicológica ayudan a muchos enfermos a recuperar su vida.

Los medicamentos que se utilizan para combatir el alcoholismo no curan la enfermedad. Están destinados a facilitar la recuperación del paciente y a que este sufra lo menos posible en los primeros días de ausencia de bebida. Otras medicinas están destinadas a ayudar al paciente para que se mantenga sobrio. En todos los casos, se trata de medicamentos peligrosos  que pueden provocar dependencia. Será necesario consultar con especialistas médicos que aconsejen sobre su ingestión.

Los trastornos psicológicos relacionados con el alcohol pueden ser tratados desde diferentes aspectos:

A modo de conclusión se puede afirmar que cuanto más tiempo consiga estar sin beber un alcohólico, más probabilidades tendrá de permanecer sobrio.

¿Qué hacer ante una sobredosis alcohólica?

Si estamos ante una sobredosis grave lo fundamental es llevar al afectado hasta el centro médico más cercano para que pueda ser tratado de una forma correcta. Se tiene que provocar a la persona que sufre esta sobredosis para que hable y reaccione a nuestros estímulos, evitando que se duerma y pueda entrar en coma. Se controlará su respiración y su estado de consciencia. Se analizará que es lo que la persona ha ingerido, las cantidades, si tomaba o no medicamentos, si tiene problemas de alergia. Procure que siempre haya alguien acompañando al intoxicado para poder reaccionar en caso de complicaciones.

Es recomendable colocar al enfermo en situación lateral por si se producen náuseas o vómitos.

¿Qué consecuencia provoca el consumo excesivo de alcohol?

Hablamos de problemas tanto físicos como psíquicos y/o sociales.

En el plano físico es indudable un deterioro en la salud del afectado: trastornos digestivos que pueden dar lugar a diferentes enfermedades como pancreatitis, alteraciones hepáticas, esofagitis, gastritis o úlceras gastroduodenales. También sufrirá alteraciones cardiovasculares (hay un aumento de la tensión arterial que puede derivar en problemas de corazón), aumento de la incidencia del cáncer, cirrosis (enfermedad hepática crónica que causa disfunción y cicatrización del hígado).

En el plano psicológico también trae consigo multitud de consecuencias:

  • problemas de pérdida de memoria
  • sentimientos de tristeza, melancolía, infelicidad, decaímiento.
  • epilepsia
  • delirium tremens
  • cuadros psicóticos
  • tendencia al suicidio
  • celotipia: la persona se vuelve tan insegura que empieza a desconfiar de su pareja y a tener celos sin un fundamento real.

Normalmente el alcohólico sufrirá problemas familiares, de relación y convivencia con las personas más próximas, que pueden derivar en malos tratos o situación de agresividad. En muchos casos, el alcoholismo acaba con las relaciones de pareja. En el plano laboral verá amenazado su puesto de trabajo. Y en el plano social sufrirá el rechazo de los demás.

¿Qué relación existe entre Alcoholismo y conducción?

Si tenemos en cuenta las consecuencias negativas que el alcohol provoca en quien lo ingiere podríamos deducir que alcohol y conducción es una combinación muy peligrosa y no solamente para quién lo consume.

La personalidad, el estado de ánimo, la condición física y la tolerancia al alcohol son signos que influyen de manera decisiva junto con la cantidad de alcohol que se ingiera.

El alcohol disminuye muchas de nuestras capacidades: reduce nuestros reflejos, aumenta nuestro tiempo de respuesta a los estímulos, genera problemas en la visión y en el cálculo de las distancias. Provoca también una serie de efectos psicológicos que contribuyen a agrandar el problema: se reduce la capacidad de atención y se minimiza el riesgo y la percepción de los peligros. También pueden presentarse signos de violencia o agresividad.

La combinación medicamentos-alcohol, cansancio-alcohol, drogas-alcohol aumentan el riesgo de sufrir un accidente.

¿Alcohol y embarazo?

Si nunca es recomendable el consumo de alcohol beber alcohol durante el embarazo es si cabe menos aun; puede traer consecuencias muy negativas, tanto si se bebe de forma moderada como de forma abusiva. Por lo tanto, se recomienda no beber nada de alcohol durante este periodo y el de lactancia.

Beber durante el embarazo aumenta considerablemente las posibilidades de que el bebé sufra efectos dañinos: bajo peso y tamaño, sus órganos pueden no estar debidamente formados, retraso mental... Anualmente las cifras dicen que 40.000 niños nacen con problemas relacionados con el alcohol.

Cuando la madre consume alcohol el feto también lo ingiere. El alcohol pasa al feto a través de la placenta. Con el término trastorno de espectro alcohólico fetal se conocen muchos problemas asociados el consumo de bebidas alcohólicas antes del nacimiento. El más grave es el síndrome del alcohol fetal (FAS) y es la principal causa de los nacimientos en los que se produce retraso mental. Además los niños nacidos bajo este síndrome presentarán otros problemas asociados a la conducta y al aprendizaje además de discapacidades físicas.

¿Cómo afecta a la familia?

Sin duda alguna la estructura familiar se verá afectada por esta situación: no sólo la persona que bebe sino todo su núcleo familiar. A medida que el problema con la bebida va en aumento su situación familiar se volverá cada vez más complicada. La familia pasará por diferentes etapas: negación, sospecha, caos... la primera recomendación que debe tener en cuenta la familia es la de no buscar culpables. La actitud tanto de la pareja, como de la familia y los especialistas será decisiva para motivar al enfermo durante el proceso de su recuperación.

La pareja del alcohólico debe reaccionar ante el problema. Nunca debe creer que la solución al problema viene sin ser buscada. Es importante informarse sobre el problema y sobre las posibles soluciones: conocer causas y consecuencias. Resulta fundamental que se hable del tema, de la recuperación, de las recaídas.

Los expertos tendrán también en cuanta a la familia y estarán pendiente de su situación para poder recomendar si fuese preciso y en el momento adecuado ayuda de profesionales.

Los hijos percibirán el problema y los cambios que conlleva. Será necesario hablar con ellos con la máxima naturalidad posible, asegurándoles siempre que nadie es culpable de la situación y mucho menos ellos. La conversación ayudará a elevar la calidad de la relación padres-hijos y le ayudará a realzar su autoestima y confianza en sí mismo.