SALUD

Entrevista a María Elvira Vague Cardona, especialista en Psicología de Valencia

María Elvira VagueDéborah M. Labrador (Portal Discapnet / Noviembre 2017)

Discapnet ha consultado a María Elvira Vague Cardona (abre en ventana nueva), especialista en Psicología de violencia de género en Valencia y miembro de Top Doctors, para que nos explique de primera mano y según su experiencia profesional cuál es el perfil del maltratador, cómo reconducir una conducta violenta o cómo orientar y tratar a una persona que ha sufrido maltrato, entre otros temas que esperamos os resulten útiles e interesantes en el abordaje de este problema que nos compete a todos.

Elvira Vague es una reputada especialista en Psicología que cuenta con más de 10 años de experiencia en la profesión. Además, posee una amplia formación en diversos campos de la especialidad, que la han convertido en una gran experta en tratar problemas mentales y de salud, tales como la ansiedad, la depresión, la terapia de pareja y familiar, el estrés o la violencia de género.

¿Cuál es el perfil base del maltratador?

El estudio de las tipologías de los hombres maltratadores es relativamente reciente. Los altos porcentajes de víctimas por violencia de género, han provocado en la comunidad científica un especial interés por el estudio de la personalidad de los hombres violentos (Fernández-Montalvo y Echeburúa, 2005). Es por ello, que el enfoque orientado al estudio de las tipologías ha atraído una gran atención por parte de los investigadores en el área. Dos grupos de investigación han guiado el debate sobre tipologías de hombres violentos (Amor, Echeburúa y Loinaz, 2009): el grupo de Gottman et al. (1995) y el de Holtzworth-Munroe y Stuart (1994).

La clasificación de Gottman de 1995 se basa fundamentalmente en la respuesta psicofisiológica que los hombres violentos emiten en una discusión de pareja; estos autores medían, en concreto, la respuesta cardíaca de maltratadores tanto en reposo como en conflicto. De este modo clasificaron a los maltratadores en dos grupos: a) maltratadores tipo I o “Cobra” cuya tasa cardiaca disminuye ante una discusión con su pareja, se comportan con mucha violencia y desprecio y de forma agresiva con otro tipo de personas (amigos, desconocidos, compañeros de trabajo, etc.). Psicopatológicamente presentan características antisociales y agresivo-sádicas así como una mayor predisposición a la drogodependencia; y b) maltratadotes tipo II o “Pitbull” cuya tasa cardíaca aumenta en la discusión y tienden a mostrar trastornos de personalidad borderline, características pasivo-agresivas, ira crónica y emocionalmente dependientes (Amor, el al., 2009; Torres, el al., 2013).

Chase, O’Leary y Heyman en 2001, también en la línea de investigación de Gottman clasifican a los agresores como proactivos y reactivos. La mayoría son reactivos, esto es golpean “impulsivamente, por rabia, después de sentirse rechazados o celosos, por temor a ser abandonados…”. En cambio, los agresores proactivos golpean fría y calculadoramente, a medida que su furia aumenta, sus pulsaciones cardíacas bajan en lugar de subir como sucede comúnmente. Esto significa que fisiológicamente están cada vez más calmados, aún cuando actúan beligerantes y abusivos. Su violencia parece ser un acto de terrorismo calculado un método de controlar a sus esposas mediante el miedo (Goleman, 1995, pp.108-109). Por otra parte, la clasificación de Holtzworth-Munroe y Stuart (1994) se basa en la gravedad y extensión de la violencia y las características psicológicas y psicopatológicas de los agresores. A partir de estas tres dimensiones estos autores identificaron tres subgrupos principales: violentos exclusivamente maritales, disfóricos/borderlines y generalmente violentos/antisociales.

¿Se puede reconducir una conducta de un maltratador? es decir, ¿es tratable para que pueda llevar una vida normalizada y sin acciones de violencia, ira, celos, contra la pareja?

En España, los de programas de rehabilitación psicosocial de maltratadores se comenzaron a implementar por primera vez en el País Vasco el año 1995 de la mano de la Universidad del País Vasco y el Instituto Vasco de la Mujer, con el objetivo de tratar a los agresores e intentar que abandonasen las conductas violentas como una manera más de ayudar a las mujeres que padecían los maltratos.

En España, son muchos y diferentes los programas que se están ejecutando desde las instituciones penitenciarias, los colegios oficiales de psicólogos, las ONG e instituciones públicas como universidades y ayuntamientos, se estima que más de 50 programas diferentes. Todos estos programas se basan en diferentes modelos de comprensión y abordaje de la violencia de género y sus causas, incluyendo programas con un enfoque de género, con una perspectiva multicultural, con una perspectiva clínica y, más recientemente, programas que intentan integrar estas perspectivas y los mejores y más eficaces elementos de cada una.

Ahora bien, para garantizar el éxito de estos programas de intervención con maltratadores es necesario que la puesta en marcha de estas iniciativas vaya acompañada de la evaluación sistemática de su eficacia. Por ello, el grupo de investigación en Estudios de Género se ha marcado somo objetivo analizar los criterios y estándares para hacer posible la tarea de determinar la eficacia de estos programas de intervención con maltratadores

En el caso de la víctima, ¿cuál es el principal consejo que se le da a nivel psicológico cuando detecta un caso de maltrato?

La violencia de género tiene importantes consecuencias para la salud de la mujer y de sus hijos e hijas. La OMS identificó la violencia de género como un factor esencial en el deterioro de la sala de la mujer, y que las lesiones derivadas de este tipo de violencia, podrían llegar a ser irreparables en la esfera bio-psico-social de las víctimas.

Las consecuencias que la violencia de género puede tener para la salud de la mujer, puede variar, desde las consecuencias peores con resultado de muerte, hasta consecuencias para las diversas esperas de la salud de la mujer. A este respecto, como ejemplos de las consecuencias para la salud física podemos citar fracturas, contusiones, hematomas, etc. Para la salud psicológica, aislamiento, depresión, tristeza, ansiedad, etc. Citar dentro de una de los quizás, problemas psicológicos derivados de la violencia de género la dependencia del agresor, el conocido Síndrome de Estocolmo.

Dentro de los diferentes tipos de violencia de género que puede sufrir una mujer, numerosos estudios ponen en evidencia, que la violencia psicológica es la más prevalente, pero a su vez la más difícil de detectar tanto por la propia víctima como por ser reconocida por los profesionales del mundo de la salud. Por esta razón en el ámbito de los servicios sanitarios, los profesionales sanitarios refieren no tener tiempo, durante la consulta programada o durante la atención a la urgencia, de pararse a ver más allá de las lesiones que presentan las pacientes, y por lo tanto, presentan importantes dificultades para reconocer los signos y síntomas de violencia de género. En este caso el arma más importante con la que cuenta una mujer víctima de malos tratos, tanto físicos como psicológicos es contarlo y denunciar.

Una vez que la víctima ha dejado a su pareja, ¿cómo es el tratamiento post-traumático?

En el artículo "El síndrome de estrés postraumático y víctimas de violación" (Manero, Villamil 2009) afirman que "las víctimas de violencia de género o abusos sexuales sufren más estrés postraumático que los soldados de guerra" porque "el suceso traumático se produce con frecuencia en un ambiente seguro (casa, ascensor, trabajo) y están "más expuestas a tener que reanudarla en el mismo escenario en que ocurrió el ataque y el temor a volver a experimentarlo".

Echeburúa y su equipo llevaron a cabo un programa de intervención cognitivo conductual con 62 mujeres víctimas de violencia doméstica, que cumplían criterios para el diagnóstico de trastorno de estrés postraumático crónico. El programa constó de 12 sesiones individuales de 1 hora de duración aproximada y de una periodicidad semanal, y fue llevado a cabo por doctoras en psicología clínica. Los componentes del programa fueron a) Expresión emocional, b) Reevaluación cognitiva, y c) Entrenamiento en habilidades específicas de afrontamiento (relajación, solución de problemas, recuperación de actividades gratificantes, exposición y distracción cognitiva). Los resultados indican que las participantes mejoraron en todas las medidas evaluadas, es decir, TEP, depresión, ansiedad y autoestima, tanto en el postratamiento como en los seguimientos.

Los niños/as que viven una situación de maltrato doméstico ya sea contra ellos o sus progenitores... ¿cuáles son las posibles secuelas? y ¿qué tratamiento deberían seguir?

Además de los 44 casos de mujeres asesinadas en 2017, son 23 los menores huérfanos por violencia de género (según las estadísticas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad). Se dice que los niños -hijos e hijas de la violencia doméstica son las víctimas invisibles de este tipo de violencia -. Niños expuestos a situaciones de malos tratos. Hay que resaltar que además de ser altamente probable que los niños sean también víctimas directas de violencia física o psicológica en situaciones de maltrato doméstico, los hijos de las mujeres maltratadas son receptores directos de la violencia contra sus madres, aunque ellos directamente no hayan recibido ni un solo golpe.

Los hijos de un maltratador crecen inmersos en el miedo. Ellos y ellas son candidatos al diagnóstico de toda la variedad de trastornos por estrés traumáticos, depresiones por desesperanza o de posibles trastornos de personalidad. Incluso sin haber recibido ni un solo golpe, sin un maltrato “directo”.

¿Por qué creen que hoy día no están siendo efectivas las medidas contra el maltrato (denuncia, orden de alejamiento, etc.)?

Llama especialmente la atención, el reciente caso ocurrido en Elda (Alicante) donde Jessica Bravo, de 28 años, fue tiroteada por su expareja en la puerta del colegio de su hijo de tres años, quien presenció los hechos. El asesino de Jessica, tenía en vigor una orden de alejamiento y había sido denunciado por ella en cuatro ocasiones.

La dimensión y la complejidad del problema requiere de un firme compromiso de las administraciones públicas y estar en la agenda permanente de cualquier gobierno. Solo de esta manera podrá existir una coordinación y actuación conjunta de todos los ámbitos: sanitario, judicial, policial, educativo y social. Desgraciadamente, aún en nuestros días la violencia de género es considerada un problema exclusivo del ámbito privado por una gran parte de la población. Esa tolerancia social sustentada en mitos y falsas creencias sigue minimizando o invisibilizando en ocasiones el problema. Esta es la creencia que quiere combatir el Gobierno en su última campaña contra la Violencia de Género: “cuando hay maltrato en una pareja, no son sólo cosas de pareja”.

Por todo ello, el día 25 de noviembre es un día esencial para aunar fuerzas y lograr una sociedad igualitaria y libre de violencia contra la mujer.

Totalmente de acuerdo, este día es importante para volver a reflexionar sobre este problema, buscar soluciones y puntos de unión, donde la violencia quede fuera del camino. Gracias por su tiempo y por su trabajo, primordial en la atención a víctimas de maltrato.