SALUD

Vértigo

Descripción

Una persona que sufre mareos por el vértigoEl vértigo siempre es un síntoma y nunca una enfermedad.

El vértigo consiste en una ilusión de movimiento, en general de rotación o de desplazamiento, del entorno o de la propia persona.

La patología del vértigo se localiza en el oído interno o vestíbulo donde existe un grupo de células muy sensibles a los cambios de posición y composición del líquido que ocupa los canales de los que consta el vestíbulo.

Al hablar de vértigo, deben distinguirse claramente tres circunstancias de muy distinto significado:

El mareo, en el que el paciente tiene una sensación de desmayo o pérdida de conocimiento con debilidad generalizada, de muy diversas causas (cardiovasculares, digestivas, psicológicas, etc).

El desequilibrio, que consiste en una sensación de inestabilidad en la marcha y en sus movimientos voluntarios (habitualmente de causa neurológica).

El vértigo, o sensación de giro exterior confirmada cada vez que mira directamente a un objeto (de causa neurológica u otológica).

Síntomas

El vértigo se manifiesta por una sensación, de aparición brusca, de que los objetos que nos rodean giran a nuestro alrededor. La intensidad se modifica con los movimientos de la cabeza y es frecuente que se produzcan nauseas y vómitos.

¿Qué le preguntará su médico?

Los vértigos se dan en el 1% de la población, que motivan el 15% de las consultas neurológicas atendidas por el médico de Atención Primaria.

El vértigo posicional benigno (VPB) es la causa más frecuente de vértigo.

Por orden de frecuencia, la Neuronitis vestibular es la segunda causa de síndrome vertiginoso agudo y la primera en personas jóvenes

Existen cuatro grandes causas de vértigo periférico:

  • Síndrome de Meniére. Produce todos los síntomas típicos de un vértigo periférico junto con antecedentes de dietas hipersódicas y de episodios de tensión emocional. El paciente también puede referir acúfenos (percibe ruidos inexistentes) o sensación de pérdida de audición.

  • Neuronitis vestibular. Es un cuadro vertiginoso común, que se produce en pacientes con antecedentes de infecciones de las vías respiratorias superiores de causa vírica, aunque también en sujetos afectos de diabetes mellitus o nefropatías.

  • Vértigo posicional paroxístico benigno. El paciente tiene todos los síntomas ya referidos, que se desencadenan o mejoran al adoptar determinadas posturas de la cabeza.

  • Cervicoartrosis. Son muy pocos los médicos que aceptan que la cervicoartrosis sea una causa de vértigo y de mareos. Más bien son los llamados drop-attacks o episodios de insuficiencia en la vascularización vertebrobasilar, en los que podría asociarse, junto a otros síntomas neurológicos, una sensación de vértigo con los movimientos de la cabeza.

Diagnóstico

El diagnóstico de vértigo periférico se confirma con un signo característico en la exploración, el nistagmus. Consiste en unos movimientos rápidos de los globos oculares en una dirección alternando con movimientos lentos en la dirección contraria. Estos movimientos son precipitados por varias maniobras que el médico puede realizar en la exploración de un paciente con vértigo. La localización y la dirección del nistagmus nos orientará hacia la causa del vértigo.

Tratamiento

El vértigo es siempre un síntoma muy molesto que genera preocupación y ansiedad. Tras la valoración inicial es importante tranquilizar al paciente,ya que a menudo la perpetuación de la sensación de mareo es consecuencia del estado de ansiedad.

El tratamiento debe ser individualizado ya que no todos los pacientes responden por igual a una misma terapia. La crisis aguda puede tratarse en la mayoría de los casos de manera ambulatoria con fármacos neurolépticos, fármacos que inhiben los vómitos y, si hace falta, con ansiolíticos como las benzodiazepinas. No está demostrada la utilidad de los fármacos vasodilatadores en los cuadros vertiginosos.

Pronóstico

Si el paciente presenta alteraciones de la marcha, dolor de cabeza muy intenso o cualquier otro síntoma neurológico acompañando al vértigo hay que descartar la existencia de un vértigo central (o neurológico) con un peor pronóstico que el vértigo de causa periférica (u otológico).