SALUD

Úlcera péptica

Descripción

Representación de una úlcera péptica sangrante en el estómagoLa úlcera péptica es una especie de herida, circunscrita, que afecta a la mucosa y a la capa muscular del aparato digestivo en áreas expuestas al ácido clorhídrico, normalmente en la zona llamada curvatura menor del estómago (úlcera gástrica) y en el duodeno (úlcera duodenal).

Síntomas

Lo más característico de la úlcera péptica o gástrica es el dolor, producido por la acción del ácido sobre la mucosa lesionada. Se localiza en la parte superior del abdomen, en la “boca del estómago”, es punzante y provoca una sensación de quemazón que se puede extender a la espalda y al tórax. Estas molestias tienen una relación clara con la ingestión de alimentos, apareciendo entre 15 y 60 minutos después de comer. En la úlcera duodenal el dolor aparece entre una y tres horas después de la ingesta, calmándose momentáneamente con la comida, por lo que se le ha llamado “dolor de hambre”. De todas formas, aunque no siempre se muestran estas características típicas, en general el dolor de cualquier úlcera se calma al tomar un antiácido (como el bicarbonato) y es mayor cuando se consume alimentos muy condimentados y alcohol. Otros síntomas de la úlcera péptica es que pueden aparecer son náuseas, vómitos, pirosis (ardor), eructos e hinchazón abdominal.

¿Qué le preguntará su médico?

La úlcera péptica se trata de una enfermedad crónica que evoluciona en forma de brotes (primavera y otoño), y que resulta muy frecuente en la población general, sobre todo la úlcera duodenal, que es más común en el varón que en la mujer.

Esta úlcera péptica se produce por la acción del ácido sobre la mucosa, aunque se desconoce la causa exacta que origina la aparición de úlcera sólo en ciertas personas. Sí se conocen una serie de factores favorecedores o desencadenantes, que predisponen a la enfermedad:

  • Consumo de medicamentos gastroerosivos, como la aspirina, los antiinflamatorios (antirreumáticos) y los corticoides.
  • Infección por Helicobacter pylori , bacteria presente en el 90-100% de las úlceras duodenales y el 70-80% de las gástricas. Produce un producto, la ureasa, que puede detectarse mediante el “test del aliento”, técnica usada para comprobar la erradicación del Helicobacter pylori tras su tratamiento con antibióticos.
  • Enfermedades que producen una producción exagerada de ácido (Zollinger-Ellison).
  • El estrés y la tensión psíquica mantenida, así como el tabaco y el alcohol, también facilitan el desarrollo de úlceras.

Diagnóstico

El diagnóstico de una úlcera péptica se basa en la realización de una historia clínica detallada donde se detecten los síntomas característicos de úlcera péptica. Si la sospecha es firme, el médico realizará un estudio radiológico del estómago y el duodeno con papilla de bario, lo que permite diagnosticar el 80-90% de las úlceras duodenales y el 65-85% de las gástricas. La gastroscopia, esto es, la visualización directa de la úlcera mediante un sistema óptico instalado en el extremo de una sonda flexible que se hace llegar al estómago, detecta el 85-95% de las úlceras pépticas y además permite tomar biopsias y muestras en las que determinar la presencia de Helicobacter pylori. La toma de muestras de la úlcera es imperativa en las úlceras gástricas, ya que el cáncer de estómago puede confundirse por su aspecto con una úlcera benigna.

Tratamiento

Una de las pautas más usadas se basa en la combinación de dos antibióticos (amoxicilina y claritromicina) y un producto antisecretor de ácido (omeprazol), tomados conjuntamente durante un corto periodo de tiempo (un mes).

Respecto a la curación de la úlcera péptica o del episodio ulceroso que aqueje a un paciente, existen varios tratamientos cuyos objetivos son aliviar el dolor, cicatrizar la úlcera y evitar complicaciones graves. En general todo lo anterior se logra mediante medicamentos que disminuyen la acidez del estómago, permitiendo la reparación natural de la úlcera en un periodo que oscila entre 4 y 6 semanas. Los más empleados son:

  • Antiácidos: son líquidos o comprimidos que neutralizan químicamente el ácido al mezclarse con él en el estómago, como el almagato y magaldrato, y que exigen un consumo repetido (después de cada comida y al acostarse), para mantener a raya la acidez gástrica todo el día.
  • Antagonistas de los receptores H2 de la histamina: son medicamentos que frenan la producción de secreción ácida gástrica, como la ranitidina y famotidina, con la ventaja de que mantiene un efecto continuado con sólo una o dos administraciones diarias.
  • Inhibidores de la bomba de protones: son los más potentes antisecretores conocidos, que logran una mejoría del dolor y una cicatrización más rápida que los anteriores, aunque por su mayor coste suelen reservarse para los casos de mala respuesta a los anteriores. Los más utilizados son el omeprazol, pantoprazol y lansoprazol.

Con los anteriores medicamentos disponibles ya no es preciso seguir una dieta estricta, únicamente evitar los alimentos muy condimentados y aquellos que produzcan dolor en cada paciente. Por supuesto, sigue vigente la restricción del consumo de alcohol y tabaco. En realidad, con el arsenal de medicamentos disponibles hoy día es difícil no lograr la desaparición del dolor y cicatrización de la úlcera péptica. En los excepcionales casos en que esto no se consigue se recurre a la cirugía realizando diversas técnicas como la vagotomía selectiva (consiste en cortar parcialmente el nervio vago, lo que disminuye la secreción ácida manteniendo una función gástrica aceptable), o la gastrectomía parcial (se elimina la parte del estómago donde se produce el ácido), que tiene más efectos secundarios que la anterior al ser más agresiva y deja una función gástrica más deteriorada.

¿Cuándo debe de acudir al médico?

Ante la existencia de un vómito de sangre roja u oscura como “posos de café” y/o heces negras o con sangre se debe evitar toda ingesta de alimentos y acudir a un centro sanitario para ser valorado urgentemente. La hemorragia producida por una úlcera que afecte a una arteria puede ser masiva y comprometer en pocos minutos la vida del paciente. En general, todas las complicaciones de las úlceras exigen un ingreso hospitalario para su tratamiento.

Pronóstico

La úlcera péptica es una enfermedad crónica que reaparece con frecuencia tras un primer episodio curado. Desde que se conoce el papel de la bacteria Helicobacter pylori en el mantenimiento de la enfermedad ulcerosa, esta puede considerarse, en cierta medida, una enfermedad infecciosa. De hecho, este descubrimiento ha cambiado el pronóstico y la historia natural de muchos pacientes, ya que está totalmente comprobado que la erradicación de este gérmen conlleva una disminución muy notable de la aparición de nuevas úlceras, una vez curado un episodio.

El mayor riesgo derivado de la úlcera péptica es la aparición de alguna de las complicaciones siguientes, ocasionalmente muy graves:

  • Hemorragia: es la complicación más frecuente que se puede manifestar como vómitos de sangre fresca o en "poso de café" (cuando la sangre pasa un tiempo en contacto con los jugos gástricos adquiere un aspecto de grumos negros) y/o deposiciones negras y malolientes (llamadas melenas).

  • Perforación: es la ruptura completa de la pared gástrica o duodenal, abriéndose la úlcera a la cavidad abdominal. Suele producir una peritonitis grave motivo de urgencia quirúrgica.

  • Estenosis pilórica: es la obstrucción de la salida del estómago normalmente debida a la cicatrización de la úlcera en esa zona. Su resolución requiere cirugía.