SALUD

Raquitismo

Descripción:

El calcio es el principal componente del sistema óseo. A cualquier edad que se considere, el 99 % del calcio del organismo se encuentra en el tejido óseo. El resto tiene importantes funciones en el metabolismo de los músculos, el sistema nervioso, el sistema cardiovascular, la regulación digestiva, etc. Su regulación y metabolismo en el organismo va unida a la del fósforo, aunque en ello influyen distintas hormonas y vitaminas. La principal vitamina responsable de su absorción, utilización por todo el cuerpo y eliminación es la vitamina D.

La vitamina D es una sustancia liposoluble de gran importancia e indispensable para el normal crecimiento y desarrollo del niño. La deficiente biodisponibilidad por alguna causa de vitamina D en un niño hace que la calcificación del cartílago, necesaria para la formación del hueso, sea defectuosa, proliferando aquel, al no mineralizarse, de una manera irregular y anárquica. Consecuencia, igualmente, de la escasa mineralización es que el hueso es más blando de lo normal.

El raquitismo es una enfermedad general, que afecta a todas las partes del cuerpo.

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Síntomas:

Las alteraciones clásicas que aparecían en los niños con déficit de vitamina D eran:

A nivel del cráneo son múltiples los signos que pueden advertirse. La craneotabes son zonas de reblandecimiento que pueden ser muy bien advertidas en una palpación cuidadosa. La aparición de prominencias frontales y parietales es también muy común: frente abombada, la frente olímpica.

Los dientes suelen aparecer tardíamente, de modo anárquico, y son más frágiles que los normales.

En la caja torácica las alteraciones son muy importantes: rosario costal raquítico, pectus carinatus y pecho de pichón o pecho en quilla.

La blandura ósea es responsable de las graves y varias deformidades que pueden surgir en las extremidades inferiores de los niños raquíticos: genu varo, genu valgo, cosa valga o vara. También son frecuentes las fracturas ocasionales.

No solo esta afectado el sistema óseo, sino que hay también una alteración muscular grave que puede producir una hipotonía en su expresión mayor.

Otros sistemas en los que interviene el calcio, como el renal, se encuentran también afectados.

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Causas y frecuencia de la enfermedad:

En la actualidad es mucho menos frecuente su aparición en los niños, gracias a la prevención que se realiza desde los primeros días de vida.

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Diagnóstico:

Se realiza por la observación radiológica de las lesiones típicas en los huesos. Los exámenes de laboratorio muestran una anemia hipocrómica y un equilibrio calcio-fósforo que suele estar profundamente alterado. Unas veces, las menos, hay una calcemia descendida y una fosfatemia normal. En la mayoría de los pacientes ya están ambas descendidas, calcemia y fosfatemia. Las fosfatasas alcalinas, reflejo de la gran proliferación del tejido osteoide, se encuentran aumentadas en todos los casos de raquitismo activo.

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Prevención:

En cuanto a la profilaxis antirraquitica, para evitar la aparición de nuevos casos de raquitismo, el fomento de la lactancia materna es un capítulo importante, al igual que facilitar una vida al aire libre en la medida de lo posible. Si la síntesis vitamínica se hace en la piel al recibirse el sol en ella, es innecesario resaltar la utilidad de que los niños salgan al exterior en las horas centrales del día, que es cuando los rayos solares son más eficaces con este fin.

Además, conviene administrar sistemáticamente vitamina D a todos los niños para prevenir el raquitismo. La mayoría de las fórmulas lácteas adaptadas utilizadas en la alimentación del lactante proporcionan una cantidad suficiente de vitamina D. En cualquier caso, debe cuidarse que el niño reciba del orden de unas 400 UI diarias.

El ideal es que se inicie durante el periodo neonatal. A lo largo de todo el primer año es inexcusable el mantenimiento profiláctico, y a dosis ligeramente menores durante el segundo. Posteriormente, y salvo casos excepcionales, podrá prescindir de los suplementos vitamínicos.

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Tratamiento:

La evolución del raquitismo bajo tratamiento, a corto y largo plazo, es muy favorable. Las deformidades óseas que puedan existir se van atenuando paulatinamente hasta desaparecer.

Para el tratamiento de los raquitismos ya constituidos se utilizan los preparados de vitamina D. La mejor manera de llevarlo a cabo es administrar diariamente unas 3000 UI por espacio de tres o cuatro semanas. A continuación, alcanzada ya la curación se disminuirá la dosis hasta los niveles profilácticos.

De gran utilidad han sido también las dosis de choque. Con una sola de ellas, de 600.000 UI, se consigue perfectamente la curación.

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