SALUD

Meningitis

Descripción:

El Sistema Nervioso Central, tanto el cerebro como la médula espinal, se hallan cubiertos por tres capas o membranas que lo protegen del contacto directo con el hueso y que se llaman meninges. La más externa se denomina duramadre, la intermedia aracnoides y la más interna piamadre. Entre las capas más internas se halla el líquido cefaloraquídeo (LCR), un fluido cuya función es nutrir y proteger al sistema nervioso central.

La meningitis consiste en la inflamación de estas membranas.

Según el microorganismo causante de la misma se habla de meningitis vírica y bacteriana.

La meningitis puede causar hidrocefalia.

Meningitis bacteriana

Afecta aproximadamente a unos 4-10 casos por cada 100.000 habitantes y año. De ellos el 70% son menores de 5 años. Suele aparecer más frecuentemente en otoño y en invierno.

La existencia de otitis media aguda, traumatismos craneales, linfomas y mielomas, alcoholismo, defectos congénitos del SNC, neurocirugía, transplante renal o de médula ósea y pacientes inmunodeprimidos, predisponen a la existencia de meningitis bacteriana.

Los gérmenes responsables del 80% de las meningitis bacterianas son el Meningococo, el Neumococo y el Haemofilus influenzae. Estas bacterias pueden llegar a las meninges por vías distintas pero generalmente lo hacen a través de la sangre. Los tres principales gérmenes productores de meningitis pueden encontrarse en condiciones normales en la faringe y nariz de la mayoría de la población sin producir enfermedades. Sin embargo cuando por motivos desconocidos pasan de ahí a la sangre, puede llegar a las meninges e inflamarlas. La existencia de infecciones cerca de las meninges, como otitis o la existencia de fracturas facilitan la aparición de meningitis

Un tipo especial de meningitis bacteriana es la tuberculosa. En ella la infección proviene de algún foco de tuberculosis en cualquier lugar del organismo (pulmón, riñón, etc.), desde allí los bacilos pasarán a la sangre y luego al LCR. Actualmente es bastante poco frecuente, viéndose sobre todo en ancianos y en personas inmunodeprimidas por el SIDA.

Menigitis vírica

Las meningitis víricas suelen aparecer en verano pudiendo afectar a cualquier edad aunque son más frecuentes en menores de 30 años. Es más corriente y menos peligrosa que la bacteriana.

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Síntomas:

Meningitis bacteriana:

Generalmente la enfermedad comienza de forma brusca con un dolor de cabeza intenso, fiebre, nauseas, vómitos, fotofobia (no se aguanta la luz intensa), rigidez de cuello y espalda y decaimiento general. Posteriormente puede aparecer alteraciones del nivel de conciencia. En la mitad de los casos existe una infección respiratoria en la semana anterior. En los recién nacidos es más difícil de detectar estos síntomas siendo muy orientativa la información de la madre sobre el comportamiento del niño como irritación, falta de apetito, vómitos, fiebre, flaccidez e incluso convulsiones.

El meningococo tiene dos formas de presentación. La primera es muy peligrosa y se caracteriza por cefalea brusca con fiebre, manchas rojas hemorrágicas por la piel (petequias), palidez intensa en extremidades y shock. La muerte puede suceder en un periodo muy breve, incluso de pocas horas. La segunda forma de presentación más corriente, produce síntomas catarrales los días previos y después cefalea, vómitos y exantema (manchas cutáneas no hemorrágicas).

Entre los signos más típicos de esta enfermedad destaca la rigidez de nuca. Esta obliga al paciente a inmovilizar la cabeza con el cuello hiperextendido permaneciendo el tronco rígido y los miembros flexionados.

La meningitis tuberculosa, generalmente cursa de manera más crónica con una etapa previa de inapetencia, febrícula y malestar general; posteriormente se instaura la cefalea y la fiebre.

Meningitis vírica:

Habitualmente cursa de forma aguda aunque puede existir un catarro previo. Como en las bacterianas, produce cefalea sobre todo detrás de la órbitas, fiebre, nauseas y vómitos, pero no suele existir alteración del nivel de conciencia. Puede aparecer rigidez de cuello, así como el resto de los síntomas ya descritos en la bacteriana. En rarísimas ocasiones pueden desarrollar debilidad muscular y otras formas de incapacidad motora.

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¿Qué le preguntará su médico?:

Habitualmente se debe a la entrada de un germen en el LCR que irrita e inflama las meninges. Estos gérmenes llegan al LCR a través de la sangre, bien desde cualquier zona del cuerpo donde exista alguna infección o bien por un contacto directo con el exterior como ocurre en heridas y traumatismos.

En general los niños pequeños y los ancianos, las personas inmunodeprimidas, los accidentados con fractura de cráneo o nariz, tienen mayor riesgo de meningitis.

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Diagnóstico:

Todo paciente con sospecha clínica de meningitis debe ser trasladado de forma urgente a un centro hospitalario. Los signos típicos de rigidez de cuello y espalda y flaccidez en los bebes, obliga a una confirmación diagnóstica. La prueba principal es la punción lumbar. En ella se extrae una pequeña cantidad de líquido cefalorraquídeo con una punción poco molesta en la columna lumbar en la zona baja de la espalda, mediante una aguja larga (trócar). Habitualmente este líquido es de color claro, por lo que si aparece turbio es probable la existencia de meningitis, que se confirmara mediante su análisis en el laboratorio. Los análisis de sangre son también ayudan al diagnóstico.

Es fundamental el análisis del líquido cefalorraquídeo por punción lumbar ante toda sospecha de meningitis, dado que del diagnóstico microbiológico (bacteria o virus) que se obtenga, dependerá el tratamiento posterior (con o sin antibióticos).

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Tratamiento:

En la mayoría de los casos el tratamiento consiste en la administración de antibióticos a grandes dosis, generalmente por vía endovenosa y lo antes posible. Conviene tener siempre previamente sacada una muestra de LCR, que si es turbio indica iniciar de forma inmediata el tratamiento con determinados medicamentos (penicilinas y nuevas antibióticos de las familias de las cefalosporinas). Habitualmente se precisa el aislamiento del paciente durante unos días y se le administran también analgésicos-antitérmicos y fármacos anticonvulsivantes cuando sea preciso.

El tratamiento de la meningitis tuberculosa es el mismo que el de la tuberculosis.

En la meningitis vírica, el tratamiento es únicamente sintomático, es decir, no precisa antibióticos que nada consiguen frente a los virus, sino solamente analgésicos y antitérmicos hasta que cure espontáneamente.

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¿Cuándo debe de acudir al médico?:

¿Cuando sospechar una meningitis?

Los síntomas más preocupantes son los siguientes:

  • Fiebre elevada.
  • Cefalea intensa,
  • Nauseas y vómitos,
  • Rigidez de cuello y espalda,
  • Fotofobia (falta de tolerancia a la luz).

Acudir urgentemente al médico ante la menor sospecha.

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Pronóstico:

Generalmente el paciente se recupera en poco tiempo volviendo a la normalidad. Sin embargo hay que tener en cuenta que un 10% de los afectados mueren. En algunos casos pueden producirse secuelas graves de la meningitis como sordera, epilepsia, deficiencia mental e hidrocefalia (aumento de tamaño del cráneo por alteración en la circulación del LCR y acumulación del mismo) que producen incapacidades permanentes.

El diagnóstico precoz puede salvar la vida del afectado.

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