SALUD

Hipertensión arterial

Descripción

Una enfermera comprueba que hipertension arterial tiene una señora mayorLa hipertensión arterial se define como la elevación crónica de la presión sanguínea sistólica (alta), diastólica (baja) o de ambas, en las arterias. Se consideran cifras normales en adultos la presión arterial sistólica por debajo de 130 mmHg y la diastólica por debajo de 85 mmHg.

Se consideran complicaciones de la hipertensión arterial enfermedades como la cardiopatía isquémica, los aneurismas aórticos, la insuficiencia cardíaca congestiva, la nefroangioesclerosis (fallo renal por afectación de sus arterias). Es además el factor de riesgo más importante en la aparición de los accidentes cerebrovasculares.

La hipertensión arterial es uno de los más importantes factores de riesgo cardiovascular y al que se le dedican los mayores recursos económicos, tanto por su importancia real como factor de riesgo, como por la concienciación establecida entre los profesionales y la población en general de sus peligros, así como por la seguridad con la que puede llegar a controlarse en la actualidad.

Desde un punto de vista fisiológico, la presión en el interior de las arterias depende del flujo sanguíneo (el volumen de sangre que sale del ventrículo izquierdo por minuto) y de las resistencias vasculares periféricas (la oposición que ejercen las arterias al paso de la sangre). Así, el aumento del volumen expulsado por el corazón, produce una elevación del flujo y por tanto de la presión arterial. Del mismo modo, si aumentan las resistencias periféricas por reducción del calibre de las arteriolas (arterias de pequeño tamaño) o por la disminución de la elasticidad de las grandes arterias (con lo que disminuye la capacidad de los vasos para amortiguar los movimientos de la sangre con cada latido y el vaciado del árbol sanguíneo) también se eleva la presión arterial. Sobre todos estos factores intervienen los mecanismos que controlan la presión arterial en el organismo, como el riñón, el sistema nervioso autónomo, las catecolaminas, etc.

Clasificación de la hipertensión arterial

Con frecuencia los médicos utilizan distintos adjetivos de la hipertensión arterial que conviene conocer. Según a lo que se haga referencia existe:

  • Según la causa de la hipertensión:
    • Primaria o esencial (90% de los casos)
    • Secundaria (renal, endocrina, etc.)
  • Según la severidad de las cifras
    • Leve: P.A. 140-159 y/o 90-99 mmHg
    • Moderada: P.A. 160-179 y/o 100-109 mmHg.
    • Severa: P.A. 180-209 y/o 110-119 mmHg.
    • Muy severa: P.A. >210 y/o >120 mmHg.
  • Según la repercusión sobre los órganos diana
    • Grado I: sin signos de lesión orgánica.
    • Grado II: al menos uno de los siguientes
      • hipertrofia ventrículo izquierdo
      • estrechamiento de las arterias de la retina
      • daño renal (microalbuminuria, proteinuria y/o aumento de la creatinina plasmática.
    • Grado III: presencia de:
      • insuficiencia del ventrículo izquierdo.
      • hemorragia cerebral o cerebelosa.
      • daño grave en el fondo de ojo (hemorragias)
      • exudados en la retina con o sin edema de papila.

Síntomas

La hipertensión arterial repercute desfavorablemente sobre distintos órganos del cuerpo, a los que se llama sus órganos-diana:

  • Sobre el corazón, la hipertensión actúa de forma directa sobrecargando al ventrículo izquierdo con un exceso de trabajo al enviar sangre a la aorta, lo que provoca la hipertrofia de sus paredes (lo que a la larga dará lugar a una insuficiencia cardíaca o a una muerte súbita). De forma indirecta, mediante la arteriosclerosis de los propios vasos coronarios, la hipertensión es responsable de muchos casos de enfermedad cardiaca por angina de pecho o infarto.
  • Sobre el cerebro, el aumento de la presión altera los delicados mecanismos de regulación de la circulación sanguínea cerebral, pudiendo llegar a provocar un edema cerebral (acumulación de líquido en su interior) en los casos de descompensación severa de la tensión arterial. Además por la arteriosclerosis da lugar a los accidentes cerebrovasculares como las hemorragias cerebrales y los infartos encefálicos.
  • Sobre el riñón, debido también a la arteriosclerosis, se produce una disminución del flujo por las arterias renales, lo que disminuye la capacidad de filtración de los riñones, a largo plazo de forma irreversible (insuficiencia renal crónica).
  • Sobre el ojo, afecta fundamentalmente a la retina, donde se alteran los vasos que la irrigan en función del grado de hipertensión. El examen de estos vasos en el fondo del ojo (oftalmoscopia) es una prueba rutinaria obligatoria en todo hipertenso, ya que permite hacerse una idea de la repercusión de la hipertensión sobre los vasos sin necesidad de realizar otras pruebas más costosas o peligrosas (arteriografías o biopsias).

¿Produce síntomas la hipertensión arterial?

Es importante destacar que la mayoría de los pacientes con una hipertensión no complicada no tienen ningún síntoma que permita sospecharla, por lo que esta justificada la búsqueda activa que los médicos realizan cuando toman la tensión arterial a pacientes que consultan por cualquier otro motivo.

Una minoría de los pacientes hipertensos presentan una cefalea en la frente y/o en el cuello, generalmente matutina y de carácter pulsátil (golpes o latidos). También pueden aparecer palpitaciones, disnea, dolor anginoso o incluso fallo cardíaco. Otras molestias son sensación de inestabilidad, mareos, vértigos, poliuria y hemorragias (nasales, oculares, etc.). En realidad, muchos de estos síntomas pueden deberse a la existencia de complicaciones o a otra patología vascular existente, relacionada o no con la hipertensión.

¿Qué le preguntará su médico?

Entre el 20 y el 30% de la población general es hipertensa, aunque de los afectados sólo conocen su enfermedad un 50-70%.

La hipertensión arterial es el factor de riesgo de las enfermedades cardiovasculares que provoca mayor número de consultas, ya que es la enfermedad crónica más frecuente en los países industrializados.

La distribución en la población varía según el sexo, la edad, la raza y la existencia de otros factores concomitantes, siendo más frecuente en mujeres, en la raza negra, en las personas obesas y en las de mayor edad.

En la mayoría de los casos la hipertensión es de causa desconocida (hipertensión esencial o primaria) y tan sólo en un 20% la hipertensión se debe a alguna causa orgánica que puede ser identificada y tratada (hipertensión secundaria), como patología renal, endocrina, metabólica, etc..

Diagnóstico

Imagen de fonendoscopio para notar la hipertensión arterial Aunque muchos de los aparatos disponibles en el mercado para su uso no profesional (tensiómetros electrónicos) resultan fiables para determinar las cifras de tensión arterial, para diagnosticar a una persona de hipertensa no basta con haber presentado cifras elevadas en una sola ocasión, sino que tenemos que confirmar la elevación permanente de la misma en, al menos, tres tomas repetidas, separadas en el tiempo.

Además, para llegar a un diagnóstico correcto de hipertensión y evitar catalogar a alguien de hipertenso cuando no lo es y viceversa, tenemos que cumplir unas normas mínimas, tanto por parte del paciente como del aparato, para que los valores obtenidos sean reales:

  • guardar reposo al menos 20 minutos antes de la toma de la tensión
  • no haber consumido excitantes (café, alcohol, tabaco, etc.)
  • tener la vejiga vacía
  • no llevar ropa apretada en torno al brazo de la toma
  • realizar dos tomas dejando de 3 a 5 minutos entre ambas
  • verificar que todos los elementos del aparato estén en buenas condiciones (perilla, válvulas, manguito, gomas..) y que el aparato esta bien calibrado
  • elegir un manguito de medidas (largo y ancho) adecuadas al brazo del paciente, pues si es pequeño para él sobrestimará los valores y si es mayor los subestimará.

Una vez confirmado el diagnóstico de HTA, hay que hacer una valoración integral del paciente, analizando la existencia de daños en los órganos diana, la presencia o no de factores de riesgo cardiovascular (tabaco, colesterol, etc.) y descartando la presencia de otras patologías asociadas a la hipertensión. Los datos obtenidos de esta valoración permitirán establecer un orden de prioridades a la hora de intervenir, así como de indicar el tratamiento mas adecuado.

En la evaluación general del hipertenso el médico valora: antecedentes familiares (enfermedades cardiovasculares, muerte súbita, poliquistosis renal), antecedentes personales (cardiovasculares, endocrinos, renales, etc.), historia clínica personal (duración de HTA, cifras máximas alcanzadas, tratamiento previo, cumplimiento y tolerancia a los fármacos), exploración física (peso, talla, índice de masa corporal, palpación del cuello (crecimiento de la glandula tiroides y alteración de los pulsos de las arterias carótidas), auscultación cardiaca, búsqueda de masas y soplos abdominales (tumores renales), exploración de los pulsos arteriales en brazos y piernas, etc.

De una forma general, además se solicitarán una pruebas rutinarias que son: examen del fondo de ojo, analítica de sangre y orina (con glucemia, creatinina, ácido úrico, potasio, colesterol, proteinuria y microhematuria), electrocardiograma (que debe realizarse antes de iniciar el tratamiento porque algunos fármacos antihipertensivos pueden modificarlo) y en ocasiones radiografía de tórax. El ecocardiograma (estudio con ecografía del corazón) se reserva para los casos más complicados.

Duración

Una vez iniciado el tratamiento éste deberá mantenerse de por vida y hay que tener en cuenta que todo fármaco tiene sus complicaciones y riesgos.

Prevención

La hipertensión arterial es una enfermedad que habitualmente transcurre asintomática y es uno de los más importantes factores de riesgo cardiovascular.

Resulta por ello muy aconsejable realizar tomas periódicas de la tensión arterial a toda la población.

No existe ninguna duda sobre que la intervención preventiva de tratar la hipertensión realmente salva vidas y evita incapacidades.

El peso, o más correctamente el índice de masa corporal, es el predictor más importante del comportamiento tensional futuro ya desde los primeros años de vida. Debido a esto, es importante evitar la obesidad infantil.

También es importante el hábito de comer con poca sal desde los primeros años de vida y eliminar drásticamente el contenido de sodio de los alimentos infantiles.

El consumo de alcohol debe de ser moderado, pero no parece razonable la prohibición de alcohol de hasta unos 30 gr/día.

Inducir desde la infancia hábitos no tabáquicos, así como recomendar la supresión de tabaco a todos los fumadores.

La ingesta habitual de café no eleva de manera significativa ni permanente las cifras tensionales, pero si su ingesta puntual de forma aguda y transitoria.

Hay una influencia negativa del sedentarismo sobre la tensión arterial, por lo que se recomienda desde la infancia la realización de ejercicio moderado.

Tratamiento

Los objetivos del tratamiento son, a corto plazo mejorar la calidad de vida y disminuir las complicaciones cardiovasculares de la enfermedad. A largo plazo se busca reducir la morbimortalidad cardiovascular.

En primer lugar el paciente debe modificar su estilo de vida, siendo las tres medidas de mayor eficacia:

  • La reducción de peso.
  • la disminución de la ingesta de alcohol.
  • la reducción de la ingesta de sal (no sólo el uso del salero en la cocina o en la mesa, sino el consumo de alimentos ricos en sodio, como los frutos secos, los embutidos, las conservas de pescados, etc).
  • La corrección de estos tres factores podría controlar a más de la mitad de los hipertensos esenciales, evitando la necesidad de tomar medicamentos. Sólo cuando con estas medidas no se controla la tensión se debería recurrir al tratamiento con fármacos. una vez iniciado el tratamiento éste deberá mantenerse de por vida y que todo fármaco tiene sus complicaciones y riesgos.

El tratamiento con medicamentos se decidirá por el médico siempre de forma individualizada, teniendo en cuenta la magnitud de las cifras y la presencia de factores riesgo. Debe iniciarse el tratamiento con la dosis mínima suficiente, y aumentar las cantidades o añadir nuevos fármacos tras un periodo de prueba de 4 a 8 semanas. En cada visita al médico en este momento es fundamental valorar las dificultades de cumplimiento (olvidos, horarios de trabajo irregulares, comidas fuera de casa, etc.) y la aparición de efectos secundarios de la medicación.

Existen seis grupos de fármacos para el tratamiento de la hipertensión: diuréticos, betabloqueantes, alfabloqueantes, inhibidores adrenérgicos de acción central, inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA), calcioantagonistas.

Ninguno es mejor ni peor de forma absoluta. Cada uno de ellos resulta el medicamento específicamente recomendado para un determinado paciente una vez valorado detalladamente como se ha comentado.

Pronóstico

Se estima que entre las causas de muerte de los hipertensos la cardiopatía isquémica representa casi la mitad de los casos, el accidente cerebrovascular un 33% y la insuficiencia renal entre el 10 y el 15%.