SALUD

Arritmias cardíacas

hombre con traje, viendo documentos, y con cafe, no recomendado para arritmia cardíaca

Descripción de las arritmias cardíacas

Estetoscopio para valorar la arritmia cardíaca¿Cómo se producen las arritmias cardíacas? El corazón tiene un sistema específico de formación de estímulos cardiacos (el marcapasos fisiológico) y un sistema de conducción de dichos estímulos eléctricos. El marcapasos de un corazón normal es una zona de la aurícula derecha llamada nódulo sinusal. Desde allí, los estímulos se conducen a través de unas vías especializadas, a la aurícula izquierda y al nódulo aurículo-ventricular. Desde este último, los estímulos se extienden por el llamado Haz de His y las fibras de Purkinje (una especie de cableado eléctrico ramificado por todas las paredes ventriculares) a la musculatura de los ventrículos, provocando su contracción sincronizada y ordenada (el latido). El ritmo normal de latidos cardiacos, llamado ritmo sinusal por su origen, oscila entre 60 y 80 contracciones por minuto.

Cuando este ritmo normal se altera se produce una arritmia cardiaca, trastorno muy frecuente que puede ocurrir en presencia o ausencia de enfermedad cardiaca.

La identificación correcta de las arritmias cardíacas es importante por razones pronósticas (para estimar la gravedad) y terapéuticas (para decidir si hay que tratarla, y con qué).

Para valorar una arritmia se deben considerar toda una serie de características que, en conjunto, decidirán su gravedad o banalidad, como son:

  • Factores que desencadenan las arritmias cardíacas (ejercicio, ansiedad, etc.)
  • Inicio y final de la crisis (brusco o paulatino).
  • Regularidad o irregularidad de los latidos
  • Frecuencia cardiaca (rápida o lenta)
  • Respuesta a las "maniobras vagales" (desaparición o no cuando se activa el sistema nervioso autónomo vagal mediante un masaje carotídeo (en el cuello) o en los globos oculares).
  • Tolerancia del paciente (depende de la duración de la crisis, la frecuencia cardiaca, la existencia o no de cardiopatía y el tipo de taquicardia).
  • Características de la circulación durante la arritmia (tensión arterial, grado perfusión periférica -cianosis o no-, signos de insuficiencia cardiaca, etc.).

Todo lo anterior obliga a una valoración detallada y profesional de todas las arritmias. Ningún trastorno del ritmo cardiaco sospechado debe ser interpretado por el paciente o sus allegados sin un estudio a fondo en un centro sanitario.

Síntomas

Unas son asintomáticas, otras producen pequeñas molestias y otras resultan incapacitantes o mortales.

Muchas arritmias cardíacas no producen síntomas y son   un hallazgo casual al tomar el pulso a un paciente o realizar un electrocardiograma por cualquier causa. En otras ocasiones   se puede producir palpitaciones (latidos anormales en el pecho), mareo o síncopes, disnea (cuando la arritmia desencadena una insuficiencia cardiaca, al impedir el vaciado normal de sangre del corazón) y angina de pecho (por el aumento de necesidad de oxígeno del corazón y la reducción de la circulación coronaria, que ocurren simultáneamente en muchas arritmias rápidas. Las molestias y la ansiedad que provocan en distintos paciente el mismo tipo de arritmia pueden ser muy variables.

Causas y frecuencia de la enfermedad

Existen muy distintos mecanismos de alteración del ritmo cardiaco:

  • Alteraciones del automatismo del nódulo sinusal que, por diferentes estímulos puede excitarse y originar taquicardias (arritmias rápidas, superiores a 100 latidos por minuto -lpm-) o deprimirse y producir bradicardias (arritmias lentas, inferiores a 60 lpm). Si el automatismo sinusal disminuye mucho (enfermedad, intoxicación, etc), por debajo de 40-50 lpm, se pone en marcha un marcapasos "suplente" bien en el nódulo auriculoventricular o bien en cualquier punto de la red de Purkinje en los ventrículos. Estos marcapasos de emergencia producen ritmos lentos llamados ritmos de escape.
  • Alteraciones de la conducción de los estímulos: bien se puede enlentecer la transmisión del impulso eléctrico por el sistema específico de conducción (en las formas más graves la conducción se interrumpe y aparece un bloqueo cardiaco), bien se puede precipitar por la existencia de vías de conducción anormales que conectan directamente aurícula y ventrículo, a modo de atajo.
  • La "reentrada" es un mecanismo que explica parte de las extrasístoles y taquicardias paroxísticas. En ella el impulso eléctrico circula por el músculo cardiaco sin agotarse en un solo ciclo, sino que estimula más de una vez la misma zona, de forma repetida.
  • Alteraciones de la excitabilidad (capacidad de producir estímulos) que toda célula del sistemas específico de conducción del corazón tiene. Así, aparecen focos activos de impulsos rápidos en lugares raros (por ejemplo, los ventrículos) que imponen su ritmo al resto del corazón. Los motivos de tal circunstancia son variados (tabaco, fármacos, enfermedades cardiacas, falta de oxígeno, etc.)

Diagnóstico

Las exploraciones iniciales para intentar llegar a un diagnóstico correcto de la arritmia son la auscultación del corazón y la palpación del pulso, que permiten apreciar las alteraciones de la frecuencia y ritmo cardíaco. Tras ello, y al igual que la ecografía para las alteraciones valvulares, el electrocardiograma (ECG) es el "tribunal supremo" de las arritmias, siempre que pueda realizarse durante la existencia de la arritmia (lo que puede ser difícil en caso de crisis cortas de palpitaciones). Esta prueba permite detectar el tipo y, a veces, la causa del trastorno del ritmo. El paciente debe recordar lo importante que es disponer de un ECG obtenido durante la arritmia y acudirá a la mayor brevedad a donde se le pueda practicar si percibe una alteración del pulso o alguno de los síntomas descritos de una posible arritmia.

Otras pruebas como la radiografía del tórax (para valorar signos de fallo cardiaco, o de crecimientos de cavidades), la   analítica (valorando posibles causas de la arritmia como las alteraciones en los niveles de potasio o calcio, la presencia de anemia, la falta de oxígeno (hipoxemia), y otras exploraciones complementarias más sofisticadas (Holter, eco-doppler, ergometría, estudio electrofisiológico) permiten llegar al diagnóstico definitivo, pronóstico y tratamiento de la arritmia.

Por su cada vez mayor uso, conviene familiarizarse con el Holter, un aparato portátil que el paciente lleva instalado durante unas horas o días y que obtiene un registro de ECG continuo para "cazar" las arritmias que ocurran en episodios breves.

Tratamiento

No todas las arritmias precisan tratamiento: a la hora de decidir qué hacer   con ellas, es importante valorar la enfermedad cardiaca de base (si existe), la situación clínica en que se presenta, el efecto que tiene sobre la calidad de vida del paciente y la repercusión hemodinámica sobre el corazón (sobre la función de la bomba cardiaca).

Sólo reciben tratamiento aquellos casos que supongan un riesgo para el paciente. Para ello existen multitud de fármacos antiarrítmicos, que por sus características y utilidades se pueden clasificar en cuatro grupos, y cuyos beneficios y potenciales peligros competen por completo al cardiólogo:

  • Grupo I: Anestésicos locales y estabilizadores de membrana.
  • Grupo II: Betabloqueantes
  • Grupo III: Amiodarona, Bretilio y Sotalol
  • Grupo IV: Calcioantagonistas

Además, en ciertas taquicardias, se emplea el choque eléctrico: la aplicación de una corriente eléctrica externa de cierta intensidad provoca la descarga completa y uniforme de todas la fibras cardíacas, tras lo que se reanuda un ritmo cardiaco normal. Algunas arritmias responden muy bien (por ejemplo el flutter auricular), mientras que está contraindicado en otras (como la taquicardia sinusal, el bloqueo aurículoventricular completo o las arritmias provocadas por intoxicación de digoxina).

La forma de tratar el caso contrario, las arritmias muy lentas con una bradicardia que produce síntomas (síncopes, fatigabilidad, etc), son los marcapasos artíficiales, un emisor de impulsos eléctricos a baterías que impone un ritmo uniforme y adecuado a todo el corazón. Estos implantes pueden ser temporales o permanentes, dependiendo el tipo de arritmia.

En contados casos se recurre a la cirugía para resolver una arritmia. Es útil cuando existen vías de conducción anormales entre aurículas y ventrículos que cortocircuitan el sistema normal de estimulación cardiaca (síndrome de preexcitacion del Wolf- Parkinson-White), o cuando aparecen focos anormales de excitación que producen estímulos continuos no controlables con fármacos (previa localización de dicho lugar, con el llamado mapeo de la actividad eléctrica del corazón).

Pronóstico

Algunas, a pesar de producir síntomas desagradables, tienen buen pronóstico a largo plazo. Por el contrario, pocas de ellas se consideran un   factor de riesgo de mortalidad independiente.

La prevención es, en algunos casos, una forma de poder evitar problemas cardiovasculares y enfermedades del corazón.