SALUD

Alcoholismo

Descripción:

El alcohólico es aceptado por la sociedad mientras es "gracioso", pero las tornas cambian cuando su alcoholismo se descontrola. Por otra parte es difícil combatir el alcohol porque en determinadas situaciones sociales parece forzado beber (presión que también recibe la persona que esta intentando abandonar el alcohol).

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Síntomas:

Los síntomas según el grado de alcoholemia son:

  • Subclínica (inaparente) 0.5 g/l
  • Ligera (intoxicación leve) 0.5-1 g/l
  • Grave (intoxicación severa) 1-3 g/l
  • Coma 3-5 g/l
  • Letal (muerte) 5 g/l

El efecto producido en cada persona resulta variable según lo "acostumbrado" que se esté al alcohol. Así, en un bebedor habitual los efectos se conseguirán con cantidades mayores de alcohol, mientras que en una persona abstemia esto ocurrirá con mucha menos cantidad. De forma general, se consideran patológicos consumos diarios mayores de 60 g. /día en varones y de 40 g. /día mujeres (o más de 240g/semana).

Síndrome de abstinencia alcohólica.

Aparece al cesar el consumo alcohólico tras años de un abuso crónico. Se caracteriza por sudores, dilatación de pupilas, temblores, insomnio, náuseas y vómitos, alucinaciones visuales y auditivas.

Este síndrome en el grado máximo es el Delirium Tremens cuadro grave de complicaciones cerebrales que puede llegar a producir la muerte, por lo que el tratamiento debe ser rápido y enérgico.

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Causas y frecuencia de la enfermedad:

Fotografía de copas con bebida Es uno de los problemas de nuestra sociedad, subestimado en importancia y en numero de afectado, tal vez por ser habitual tomar copas o "emborracharse" en ciertas celebraciones u ocasiones (bodas, fiestas, fines de semana). Se calcula que en España hay unos tres millones de alcohólicos.

¿Cuánto consumo de alcohol resulta excesivo?

La cantidad que se consume de alcohol depende de la bebida ingerida y su graduación alcohólica. Se puede calcular con la siguiente fórmula: Gramos de alcohol ingerido = (ml. de bebida) x (grados de la bebida) x 0,8/100 Según la cantidad e alcohol consumido, el nivel de alcohol en la sangre asciende y con el las manifestaciones de la intoxicación alcohólica producida.

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Diagnóstico:

El detección del alcoholismo es difícil por causas que dependen tanto del paciente como del médico. Probablemente ambos subestimen la importancia del consumo y así el medico no preguntará salvo que el paciente muestre signos evidentes de alcoholismo y el paciente no consultará porque socialmente están bien vistas cantidades abusivas de alcohol. No es raro encontrar a personas que refieren que beben "lo normal" siendo esto un litro de vino, varias cervezas y algún que otro whisky al día.

El diagnóstico se puede realizar mediante una serie de test estandarizados para los diferentes países (cada uno tiene una forma de beber diferente). Los más usados en un primer despistaje en España son los llamados CAGE y MALT. Ambos constan de pocas preguntas y son fáciles de preguntar por el médico de familia en la consulta. Obviamente, necesitan de la colaboración y sinceridad del paciente para resultar fiables.

No hay marcadores biológicos ni pruebas de laboratorio específicas del alcoholismo, aunque un indicador indirecto de que existe un consumo excesivo de alcohol es el aumento de las enzimas del hígado (transaminasas) y que los glóbulos rojos estén aumentados de tamaño (macrocitosis).

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Tratamiento:


Tratamiento de la intoxicación alcohólica aguda.

Depende de la gravedad del cuadro. Si no es muy intensa bastará con la bebida de líquidos azucarados y un reposo abrigado, teniendo cuidado de que la persona ebria no tenga accidentes, ni que al vomitar aspire el vómito a los pulmones (no dejarla nunca boca arriba, sino con la cabeza siempre ladeada).

Si la intoxicación es más intensa precisará suero glucosado por vena. Si está agitado, se puede inyectar algún calmante, mientras que una maniobra frecuentemente empleada, como es la inyección de tiamina (vitamina B1) no está indicada salvo que el paciente esté desnutrido o se sospeche que pueda tener algún déficit vitamínico (vagabundos, etc.). Si no es así, existe el riesgo de que pueda tener alguna reacción alérgica importante, sin conseguir beneficio alguno de esta medicación.

Tratamiento de la abstinencia alcohólica:

Se trata con vitamina B y benzodiazepinas (ansiolíticos).

El tratamiento del alcoholismo exige un enfoque multidisciplinar que incluye tanto una valoración del estado somático del paciente (que puede presentar alteraciones  hepáticas, digestivas, neurológicas, etc.) como del estado psicológico general (puede haberse producido un deterioro psicológico o puede existir algún trastorno psiquiátrico de base que sea el auténtico motivo del alcoholismo del paciente). Para ello se efectuarán diversas pruebas analíticas que determinen el estado de paciente y que establezcan las prioridades del tratamiento.

El manejo del alcoholismo crónico resulta similar al de las dependencias a los opiáceos. Una vez superada la abstinencia con la ayuda de sedantes específicos, se establecerá un plan de ayuda psicológica que ayude a prevenir la recaída en el consumo, conducida por personal experto. En este momento, a veces resultan de gran ayuda el uso de fármacos aversivos, medicamentos que se toman diariamente y que producen grandes molestias si se consume alcohol, previniendo las "tentaciones" (como el disulfiram).

Las terapias grupales conocidas como "Alcohólicos Anónimos" consiguen reforzar la autoestima del paciente, mejorar sus relaciones interpersonales y acompañarles en los momentos más críticos de su enfermedad. En general, los pacientes que se suman a tales grupos tienen un mejor pronóstico a largo plazo.

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