
Los expertos afirman que los elementos contaminantes pueden afectar de diversas formas a la salud, dependiendo sobre todo del estado de salud del individuo, el nivel de exposición y la resistencia que el ser humano pueda presentar frente a este "ataque".
Por lo general, la opinión científica se une en una sola voz al afirmar que" es evidente que los niveles de ozono (cuya medición se realiza de forma habitual en ciudades y ámbitos metropolitanas) pueden ser perjudiciales en gran medida para la población ". Su concentración suele ser mayor en verano, con las altas temperaturas.
En cambio, los investigadores no siempre pueden predecir y confirmar cómo afectará la contaminación a cada individuo, ya que puede haber repercusiones y manifestaciones distintas, según cada persona, el lugar donde se ha expuesto, etc. Aún no existe un patrón sólido y probado de cómo actúan los agentes contaminantes sobre el ser humano.
El ozono y otras partículas suspendidas en la atmósfera también pueden causar problemas de salud. Los más pequeños, los ancianos y las personas con discapacidad o alguna afectación cardiaca y/o pulmonar, son los más propensos a verse afectados por la contaminación, agravando sus enfermedades.
