Tipos de transporte 

La movilidad, el poder desplazarnos de un lugar a otro, es esencial para toda persona. Para comprobarlo, basta que pensemos en qué hacemos un día cualquiera: salimos de casa para ir al colegio, al trabajo, a comprar, al cine, o a visitar a un amigo. A veces todo está cerca, pero otras no. En ocasiones, podemos desplazarnos de un sitio a otro por nosotros mismos pero, otras veces, necesitamos recurrir a un medio de transporte para salvar las distancias. ¿Podemos hacerlo todos los ciudadanos? Salta a la vista que no. Estamos muy lejos de vivir en ciudades adaptadas a las necesidades de todos.

Una ciudad accesible es aquella en la que sus habitantes pueden desplazarse cómodamente por las calles, con independencia de que tengan disminuídas o no sus facultades físicas y/o sensoriales, de forma temporal o permanente.

La ciudad accesible es la que tiene un transporte público extenso y adaptado para uso de todas las personas, así como transporte de cercanías y de larga distancia adaptados, y estaciones terminales para estos transportes igualmente adaptadas.

La ciudad accesible es la que ha construido sus edificios públicos, o privados destinados al uso público, teniendo en cuenta las necesidades de todas las personas. O la que lleva a cabo las modificaciones necesarias para que lo sean , si no fueron construidos pensando en todos.

Pero ésta, hoy por hoy, no es nuestra realidad.

Disponer de un vehículo propio, adaptado a las necesidades concretas, poder utilizar servicios públicos, como taxis, autobuses, trenes, etc., es un derecho que no siempre se puede ejercer.

(Fuente: "Manual de Accesibilidad Arquitectónica", Martín Capdevila, Generalitat Valenciana, Valencia, 1996).