Seminario “Inmunización en adultos. ¿Un reto por alcanzar?”

La escasa percepción de riesgo sobre las enfermedades infecciosas, principal motivo por el que los adultos españoles dejan de vacunarse.

12/12/2012 Nota de prensa / Pfizer

La eficacia y seguridad de las vacunas a la hora de prevenir enfermedades infecciosas se ha demostrado a lo largo de la historia. La difteria, el tétanos, la tosferina, el sarampión, la rubéola y la parotiditis son algunas de las enfermedades transmisibles que han supuesto un problema pandémico en el último siglo, pero cuya incidencia está hoy bajo control gracias a la inmunización ofrecida por las vacunas. En otros casos, como la poliomielitis, se ha logrado incluso la completa erradicación de la patología.

Sin embargo, y a pesar de que en España existe una elevada tasa de vacunación infantil, los adultos españoles siguen sin concienciarse sobre la importancia de vacunarse, lo que supone un riesgo para ellos mismos y para todo su entorno. Así lo  destacaron los expertos reunidos en el seminario “Inmunización en adultos. ¿Un reto por alcanzar?”, organizado por la compañía biomédica Pfizer.

Los españoles continúan entendiendo la vacunación como una herramienta preventiva asociada a la infancia, a pesar de que muchas de las patologías consideradas socialmente como infantiles pueden afectar también a los mayores no inmunizados. Un ejemplo lo constituyen los brotes controlados de sarampión detectados entre los años 2010 y 2011, en los que el 32,1% de los casos correspondieron a mayores de 19 años.

Para evitar que se repitan situaciones como ésta, estos expertos insistieron en la importancia de inculcar la cultura de la prevención no sólo en la población infantil, sino también entre los adultos, puesto que hay muchos no vacunados durante la niñez o que deben recibir dosis periódicas de recuerdo. Asimismo, han recordado que, a pesar de que ya existen vacunas especialmente indicadas para adultos, se sigue detectando una mayor tasa de mortalidad en ellos por enfermedades inmunoprevenibles.

El doctor José Ramón de Juanes, Jefe del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital 12 de Octubre, explicó que, “mientras que la vacunación en el niño está incluida en los calendarios infantiles y todos los padres están pendientes de vacunar a sus hijos, el adulto a menudo queda desatendido por sí mismo hasta que ve un caso próximo que le llama la atención y decide vacunarse”. El motivo principal de esta despreocupación por la salud propia es, según los resultados de un estudio presentado durante el seminario por el doctor Juan José Picazo de la Garza, presidente de la Sociedad Española de Quimioterapia, Infección y Vacunas (SEQ), “la falta de percepción en cuanto al contagio y al riesgo que uno mismo presenta”, a pesar de que “diversas enfermedades infecciosas pueden volver si se abandonan los hábitos vacunales”.

Para Santiago Cuéllar, Responsable del Departamento de Acción Profesional del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), en esta labor de concienciación social el farmacéutico se convierte en una figura imprescindible, ya que puede transmitir la necesidad de prevención al paciente y a las personas sanas, debido a su relación cercana con los usuarios de la oficina de farmacia. “No hay información generalizada acerca de la importancia de la vacunación. En niños está más asumida, aunque haya alguna carencia, pero en adultos hay lagunas importantes”, ha manifestado el representante del CGCOF.

Como alternativa para corregir la situación actual y reducir este riesgo, durante el encuentro se planteó la posibilidad de que la vacunación pudiera dejar de ser un derecho y  convertirse en un deber en aras de promover la salud pública. En este sentido, César Tolosa, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria,  explicó que “pese al carácter voluntario de la vacunación, resulta posible obligar a vacunarse bajo ciertos requisitos, sin que tal imposición suponga violación alguna de los derechos individuales constitucionalmente reconocidos”.

No obstante, no se debe pasar por alto la actual coyuntura económica y su impacto sobre el SNS en cuanto a financiación de los programas vacunales. A este respecto, Xurxo Hervada, Subdirector General de Información sobre Salud y Epidemiología de la Consejería de Sanidad de Galicia, aseguró “que las vacunas, como cualquier nueva prestación, deben de ser evaluadas rigurosamente antes de su introducción en calendario, incluyendo su evaluación económica, con el objetivo de asegurar que el gasto que se vaya a realizar sea eficiente. Pero no se pueden utilizar los resultados de la misma como único criterio para la priorización o la toma de decisiones”.

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